Los Hechos Son Tozudos

Armando Barona Mesa

Armando Barona M.
La Corte Suprema de Justicia ha torcido deliberadamente la acción de la justicia permitiendo el procedimiento torticero a que ha acudido, por odio y cálculos políticos, de un senador comunista camuflado. Clic para tuitear
Armando Barona M.
Desde muy lejano tiempo la civilización fue entendiendo que el derecho penal, o la facultad del estado para castigar, debía mitigarse del rigor de la que en la época de los sirios y los medas se llamó la Ley del Talión, que se reducía a señalar que a los jueces correspondía aplicar la norma “Ojo por ojo, diente por diente”. Y el estado cometía, en nombre de la justicia, el mismo crimen de aquel sindicado al que condenaban.
Ya en 1470 en Inglaterra surgió la que se llamó la “ratio Blackstone”, originaria en Sir William Blackstone, un gran jurista que ante el terror que le producía la posibilidad de un error judicial, exclamó: “Es preferible absolver a diez culpables, que condenar a un inocente.” Benjamín Franklin aumento la cifra a mil culpables, antes de aplicar una pena al que era objeto de ese error judicial. Entendiendo, por supuesto, que los jueces -humano es errar-, también se equivocan.
Reflexiono sobre este tema cuando me doy cuenta, con repudio, de lo que ha hecho la Corte Suprema de Justicia, Sala Penal, en el caso del expresidente Alvaro Uribe, a quien han recortado sus derechos y le han acomodado un auto de detención preventiva, que dada la extensión de los 1.554 folios es más que una sentencia condenatoria para esta vida y la otra. No estoy diciendo mentiras -que no las digo nunca-, ni arriesgando una respuesta de corte político, como lo veremos en este escrito. Pero es lo cierto que ese alto tribunal ha torcido deliberadamente la acción de la justicia permitiendo el procedimiento torticero a que ha acudido, por odio y cálculos políticos, un senador comunista camuflado en un partido de retazos que es el Polo Democrático. Ese senador, ya se sabe, es Iván Cepeda.
Comencemos:
Desde que el nombre de Alvaro Uribe se convirtió en el centro de la política colombiana, primero porque el país con una gran mayoría lo eligió presidente, luego lo reeligió, después hizo elegir a Juan Manuel Santos -que no le ha pagado siquiera con gratitud-, para luego, en una arremetida feroz de una izquierda extrema que quiere tomarse el poder en Colombia a como de lugar, hacer elegir al actual presidente Iván Duque, hombre bueno, inteligente y preparado, transparente, dotado de grandes intenciones. Esa extrema izquierda, digo, ha acudido a todos los expedientes, en todos los niveles a los cuales llega con habilidad, para desacreditarlo, calumniarlo, denigrarlo, odiarlo y hacerlo odiar; y ahora encerrarlo en su propia casa en virtud de una Corte que no ha tenido inhibiciones morales ni jurídicas, como se vio en el caso aberrante del narcotraficante alias Jesús Santrich, a quien pusieron en libertad no obstante que la Fiscalía lo había detenido con toda la prueba y que estaba pedido en extradición.
No, no importó eso a esa Corte y el país vio bajo el impacto del mayor asombro, como se impuso esa jugada torcida del más alto tribunal de justicia. Era por cierto la misma Corte que se había destacado “arreglando procesos” dentro del llamado vergonzosamente el  Cartel de la Toga. El respeto y acatamiento a esa Corte debe obedecer al respeto y acatamiento que sus acciones produzcan en medio de una sociedad aturdida por la arbitrariedad y el desafuero.
¿Qué ha hecho el senador Cepeda contra el respetable expresidente ? Inconcebible. Se lo vio en videos visitando presos, todos ellos criminales, para ofrecerles “ayudas económicas” para sus familias -es decir para ellos- viajes al exterior para éstas y mejorías en los sitios de detención, con la sola condición de que declarasen en contra del senador Uribe. A un tal Monsalve lo visitó, según sus propias palabras -de Cepeda- nueve veces en la cárcel y le hizo suministrar un valor cercano a los veinte millones de pesos a su familia, provenientes de una ONG, hecha por amigos de Cepeda y con dinero suministrado por él mismo.
Parece increíble, pero en el reportaje que le hizo la periodista María Isabel Rueda a este personaje en El Tiempo el domingo pasado, cuando ella le pregunta sobre sus aportes a un fondo dizque para ayudar a los presos políticos o víctimas, él responde que sí, y le da vueltas al asunto para terminar admitiendo: “No es cierto que yo haya aportado un solo peso al  Comité de Solidaridad. Lo que es cierto es que al Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado, como lo señalé en mi cuenta de Twitter, HE DONADO MÁS DE TRESCIENTOS CINCUENTA MILLONES DE PESOS, QUE PROVIENEN DE MI SALARIO. (…) y adelante agrega: “Repito, el Fondo es de una organización internacional. Lo que hice fue poner en contacto al Comité de Solidaridad y presentarles a la familia Monsalve, y ellos explicaron su situación. Una de las personas que estuvo en ese programa y que recibió esa ayuda del Comité de Solidaridad fue el señor Oscar Monsalve. (…) “, por supuesto pariente cercano de Juan Guillermo Monsalve.
¿Qué hay allí ? Una confirmación de que, el señor Cepeda les hizo entregar la ayuda prometida al testigo a través de sus familiares. Ah, muy generoso. Y además, despojarse de esos trescientos cincuenta millones de pesos en un hombre sin patrimonio herencial, solo de su salario, es algo muy difícil, sino imposible, de creer. En realidad nadie es tan generoso, así tenga a la mujer devengando un alto sueldo en la Jep. Pero la Corte a esa compra del testimonio llama “ayuda humanitaria”, aunque a la de Cadena, menor y en las mismas condiciones la llama compra de testigo y le ordena la detención preventiva. !Insólito! desde todo punto de vista.
El espacio para escribir este artículo es corto. Pero se ven dos cosas: el aporte de dinero de parte de Cepeda -él lo manejaba- y las más de ocho entrevistas ilegales con el señor Monsalve. Al abogado le está prohibido por ética y moral pública hablar con y aleccionar testigos sin la presencia del juez o de la contraparte. No obstante, no es más que leer en el mismo reportaje la siguiente declaración del senador Cepeda para formarse un juicio: “Fueron nueve veces -las que visitó a Monsalve sin permiso de nadie-. El señor Juan Guillermo Monsalve denunció en múltiples oportunidades amenazas, y dos atentados contra su vida. En septiembre de 2011 recibí una carta suya en la que decía que quería dar una declaración sobre los Uribe.  Tomé la declaración y se la entregué a la Fiscal Vivian Morales. (…)” ¿Como es posible que el señor Cepeda por sí y ante sí se incluya como un funcionario de instrucción para recibir testimonios a cuyos autores había hecho pagar unas sumas de dinero así sea con la apariencia engañosa de un Fondo de Víctimas, como acabamos de ver ?
Que la Corte haya hecho “chuzar” al doctor Uribe inicialmente dizque por un error y posteriormente porque así lo quisieron y le hayan grabado durante 32 días todas las conversaciones que tuvo en su único teléfono celular y que, no obstante la afrentosa arbitrariedad de la prueba la Corte haya hecho prevalecer tal desafuero como prueba legítima.
Y hay algo más, que también vimos en la nota pasada: Cuando en una diligencia en la Corte presidida por el Magistrado Jesús Reyes el abogado del doctor Uribe le pregunta a Cepeda por un chat  de Cepeda que en realidad fue destruido -es preciso volver a leer ese artículo anterior del suscrito- el magistrado le advierta al dominador Cepeda que de aceptar esa destrucción, que ya lo había hecho ante una pregunta de la Procuradora delegada, no le haga decomisar el teléfono o lo que quedaba de él para rastrear lo que quiso borrar ?
En esa nota pasada en la que clamaba por el regreso de la justicia, aduje con pruebas que hoy son del dominio público y argumentos de derecho. Es poco eso, cuando ahora veo a esa misma Corte aferrada al conocimiento de los procesos, no obstante que ha perdido la competencia, y deduzco como un motivo más de mi convicción sobre el comportamiento reprochable de la alta Corporación de la Justicia, que no les importa cometer un error judicial. Eso es lo que buscan. No, esa justicia no es respetable.

 

Armando Barona Mesa
Acerca de Armando Barona Mesa 37 Articles
Abogado de la Universidad del Cauca, historiador, periodista de opinión, ensayista y poeta. Senador de la República y embajador en Polonia, en las Naciones Unidas y en varios foros mundiales. En la actualidad, Vicepresidente de la Academia de Historia del Valle del Cauca y columnista de la revistas Épocas y Cali-Viva.