¿Maestro?

JULIAN FELIPE REINA PARRADO

@Julian_F_Reina

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“Este güevoncito cree que puede venir a desmontarnos, ¡de aquí no me sacan!”, “esos chinos no sirven sino para estorbar”, “en clase creyó que se las sabía todas, en fin, yo pongo la nota”, frases como estas son reiteradas a la hora del tinto matutino, peyorativas apreciaciones que hacen respecto a quienes decidimos no seguir su triquiñuela, fehaciente muestra de que se sienten dueños supremos de la verdad, puestos en el podio, invictos en una pelea que armaron solos, y como nadie erigió resistencia, se autoproclamaron vencedores. 

No se pretende generalizar en este escrito a todos quienes portan la dignidad de licenciados, o docentes, porque es innegable la loable y valerosa labor que cientos de maestros a lo largo del territorio nacional han hecho por las juventudes, por las comunidades apartadas, valientes héroes que se han “puesto la 10” para construir ciudadanos de bien, para construir patria. Aun así, es un gran llamado de atención a esos que se hacen llamar educadores, estos que todo les genera espasmos, para que aterricen, para que dejen de culpar al gobierno por sus resultados cuando son ellos los responsables directos de la formación del joven.

estos que todo les genera espasmos, para que aterricen, para que dejen de culpar al gobierno por sus resultados cuando son ellos los responsables directos de la formación del joven. Clic para tuitear

No es culpa del estudiante que su profesor llegue a la clase con una guía que es de hace dos años o más; igualmente, no es culpable de la desactualización y desinformación en la que están sumidos tantos de sus instructores, tampoco es culpa del ciudadano en formación que quien dicte la asignatura, tenga como propósito remacharse a mirar el horizonte; menos aún es culpa del futuro profesional, que el mal llamado maestro llegue despotricando de todo lo que se le atraviese, implantando ideas nada objetivas viciosas de falsedad, llenando de rencores y odios a los jóvenes porque a criterio propio, así lo consideran correcto.

¿Qué pasa con la educación en Colombia realmente? ¿por qué los bajos resultados en las pruebas internacionales? ¿por qué los niños no se motivan a aprender? Preguntas frecuentes… Pero ¡¿por qué siempre la culpa es del estudiante?! Cuando salen los resultados siempre se dice que el estudiante no ha cumplido con los requerimientos necesarios para aprobar una asignatura, un curso o el semestre. ¿Es en realidad culpa del joven? un muchacho que está asistiendo a un centro educativo, ¿es completamente culpable de los bajos rendimientos?
!Pues no! No es culpa de quien está yendo a ser formado, ¡es culpa de quienes se supone deberían formarlo!


No obstante, ahí nace otra pregunta ¿a qué se debe esa usual doctrina docente? dicen que catequizar es tremendamente agotador y en efecto lo es; también se dice que a las edades de los licenciados influyen mucho, que hay que entenderlos; incluso dicen que como son profesores, y eso representa todo lo bueno, dichoso y glorioso de la sociedad, se debe permitir que ellos hagan lo que crean apropiado.  Y si así fuere, ¿entonces a que se debe que hoy los docentes puedan reprobar sus evaluaciones y eso no represente ninguna penalización? Si los incentivos que se les dan por estudio y tener una buena pedagogía no son suficientes, entonces que se vuelva un incentivo la desvinculación del cargo para volverlos efectivos.
Aun teniendo tal comodidad, hay un factor que agrava la situación. Los docentes se consideran intocables, cualquier posibilidad de despido o traslado, la ven risible, ya que detrás de la mayoría de ellos hay un paladín o esbirro, como prefieran llamarle, que ha fungido de salvaguarda desde el 24 de marzo de 1959, prestándose para toda suerte de situaciones como gran redentor de la lucha gremial y sindical.

Pero bueno, ¿qué hay de malo en eso? lo malo está en que algunos maestros que tienen el respaldo de FECODE han sido promotores de desórdenes, desmanes, efervescencias e insurrecciones; porque cuando muchos docentes afiliados a esa federación hablan, utilizan palabras como: “lucha”, “vencer”, “defenderse”, “dejarse”; palabras que a oídos de la ciudadanía denotan esa necesidad obsesiva por demostrar quien mueve masas, quien tiene el cabresto para encaminar el andar del estado, jactándose de poder paralizar las ciudades y el país si así lo quisieran.

Concluyendo, no podemos permitir que FECODE sea cómplice y promotor de estas malas prácticas, es inadmisible que los sindicatos sirvan de fortín para desinformados, incompetentes y demorfadores patriotas.

Por último, dejo dos pequeñas reflexiones, ¿sería bueno tener más accesibilidad a la información de presupuestos y honorarios de los directivos de FECODE? Porque como especifica el Estatuto Final 2017 que los sindicatos deben obligarse a pagar sus aportes ordinarios y extraordinarios a la federación, se debería poder saber en qué se los gastan sin tanta burocracia, y finalmente, ¿existe una o más organizaciones que estén dispuestas a trabajar mancomunadas con jóvenes, docentes y padres de familia que formen un muro de contingencia a la corrosiva mano de FECODE?
Ahí se les dejo.

Concluyendo, no podemos permitir que FECODE sea cómplice y promotor de estas malas prácticas, es inadmisible que los sindicatos sirvan de fortín para desinformados, incompetentes y demorfadores patriotas. Clic para tuitear

Julian Felipe Reina Parrado
Acerca de Julian Felipe Reina Parrado 2 Articles
Nacido en la puerta del Llano colombo venezolano, Villavicencio, allá por el 99. A mis 20 años, soy un llanero, folclorista y patriota ferviente que considera la imperancia de las instituciones y la cultura como cimiento para el establecimiento de una nación estable y duradera. Hoy día, soy estudiante de Administración la Universidad Nacional de Colombia. Añorando poder retribuir a mi nación lo que a lo largo de la vida me ha brindado!