¿mienten los niños en casos de abuso sexual infantil?

César Augusto Betancourt Restrepo

@C88Caesar 

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La creencia popular nos dice que debemos creerle siempre a los niños y a los borrachos, porque “siempre dicen la verdad”, pero este mito social, debe ser contrastado cuando nos encontramos ante un hecho jurídico relevante y de tanta sensibilidad social como el del abuso sexual infantil. 

Y no es para menos, los individuos y la sociedad en general tienden a ver en los testimonios de los menores de edad, ausencia de intenciones ocultas o falsedades, tal vez porque la creencia popular ha escalado al subconsciente social o tal vez porque poner en tela de juicio a un niño que asegura haber sido violentado o abusado sexualmente, pareciera un delito social en sí mismo. 

Es entendible el repudio que existe ante este delito, máxime cuando en Colombia se han registrado casos tan aberrantes como el de la niña Yuliana Samboní o el de la menor Génesis Rúa, y los temibles pasos de Luis Alfredo Garavito aun retumban en nuestra memoria, y cada tanto el tema exalta los ánimos llegando incluso a instancias legislativas, en las que se ha pedido la cadena perpetua, la pena de muerte o incluso, la castración química. 

El mismo Presidente de la República, Iván Duque Márquez, ha elevado la discusión, y ha dicho que Colombia tiene que avanzar con la cadena perpetua para violadores de niños y niñas. 

Pero la pregunta esencial aquí es ¿Mienten los niños en casos de abuso o violencia sexual? Y esta pregunta toma gran relevancia, toda vez que la sociedad en general (incluidos los jueces y fiscales) tienden a tomar el testimonio del menor como prueba irrefutable, veraz y absolutamente cierta, lo cual quebranta una máxima del derecho y las leyes: “nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario”.  

El mismo Presidente de la República, Iván Duque Márquez, ha elevado la discusión, y ha dicho que Colombia tiene que avanzar con la cadena perpetua para violadores de niños y niñas. Clic para tuitear

Al respecto, el psicólogo y Jefe del Departamento de Psicología de la Universidad de Kiel (Alemania) Guenter Koehnken, creador del CBCA (Criteria Based Content Analysis), el cual es uno de los métodos más usados para detectar la veracidad de las declaraciones de menores presuntamente abusados, es posible y probable que los niños y niñas puedan ser manipulados para dar declaraciones de este tipo. 

“Los niños no suelen mentir en esta área. Si tenemos una declaración inicial espontánea de un niño abusado, significa que algo le pasó. En los casos en que he trabajado, esas declaraciones son ciertas en un 95%. El gran problema es cuando no tenemos una declaración espontánea, sino que el niño lo hace dejándose llevar por preguntas sesgadas de adultos creando un falso recuerdo. Es muy importante saber que si hay una sospecha de que un niño pudo haber sufrido de abuso sexual, no hay que comenzar haciéndole preguntas directas, pues los padres están conmocionados y no pueden tener la distancia necesaria. Si tiene la sospecha de que algo pasó, deben acercarse a los profesionales”, afirmó Koehnken en entrevista con el diario El Mercurio de Chile. ‘

De igual manera, Guenter Koehnken, señaló que en casos de manipulación o de inducción a falsos recuerdos, los menores no son conscientes de que mienten y eso genera un problema. “Si ha habido preguntas sesgadas de manera repetida y de forma extensiva, memorizan esas historias creadas. Y tarde o temprano ellos se convencen de que estos detalles que han sido implantados en su memoria han sido vividos realmente”.

De igual forma, el psicólogo teutón señaló que “en el CBCA, que significa Criteria Based Content Analysis, lo que hacemos es no mirar los signos del comportamiento, porque eso no funciona. Miramos la declaración. Y la pregunta es: ¿Pudo este testigo, considerando su experiencia y conocimiento, producir esta declaración si no experimentó lo que está diciendo? Luego buscamos en el contenido de la declaración pruebas de que esté basada en situaciones reales. Por ejemplo, rara vez se encontrarán descripciones de complicaciones en las declaraciones inventadas. Me tocó analizar el caso de un niño de diez años que decía que fue abusado por el papá de un compañero de colegio. En su historia contaba cómo el hombre detuvo su accionar cuando se escucharon pasos cerca de la puerta y que retomó lo que estaba haciendo cuando oyó que se alejaron. Esto es una complicación y rara vez uno encuentra este tipo de episodios en las declaraciones”.

“Otro ejemplo. Hay un criterio que se llama ‘describir eventos mal interpretados’. Pasa cuando un testigo describe actividades sexuales, pero como no tiene experiencia, no puede entender lo que está pasando, pues no puede dimensionar ciertas manifestaciones físicas. Ese tipo de descripciones es algo casi imposible de inventar para un niño”.

Leer: Los niños no suelen mentir en casos de abuso sexual’: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12562238 

Frente a este hecho, hay un caso documentado por el periódico La Capital de Argentina, en el que el Tribunal de Casación Penal de Buenos Aires puso en duda precisamente es criterio de que los niños nunca mienten, tras absolver a un padre de familia que había sido condenado a seis años de cárcel “tras ser acusado de vejar a su hija de tres”. 

En dicho fallo, se denunció la manipulación que habría ejercido sobre la menor por parte de la abuela materna de la misma con la intención de alejar al padre de la niña. 

“Es que en el fallo, se denunció la supuesta manipulación que habrían hecho sobre la niña y se plantearon duros cuestionamientos a los psicólogos que apuntan a “victimizar” a los niños no abusados (…) Los jueces de la Sala III de Casación bonaerense sugirieron además que, en el caso analizado, la verdadera intención de la denuncia sería alejar al padre de la criatura y apuntaron directamente a la abuela materna de la nena”, señala el diario argentino.

El fallo proferido por el Tribunal de Casación Penal de Buenos Aires  señaló en ese caso que “lo cierto es que los niños menores de siete años carecen de la capacidad de mentir para perjudicar a un tercero; sí lo harán, con creciente comodidad y capacidad de convencimiento, para librarse de un castigo o para ser cómplices de alguien mayor en algún juego o código secreto o de sorpresa”.

En este caso, el Tribunal sentenció que tras un análisis psicológico del padre, se da cuenta de que el sujeto no padece “alteraciones morbosas ni de insuficiencia de sus facultades mentales”, mientras que la mujer (la madre de la menor) resulta “una persona fácilmente influenciable y vulnerable que puede tender a conductas de tipo manipulativas, por la influencia de los otros en los que ella confía”.

Leer: Los niños abusados no siempre dicen la verdad – http://www.lacapitalmdp.com/noticias/Policiales/2011/06/25/186964.htm

Este caso en particular corrobora la tesis planteada por el psicólogo Guenter Koehnken, y cabe la pregunta de si en estos casos de manipulación de menores, no solo se victimiza a un menor, si no que además se le crean traumas posteriores por la inducción de falsos recuerdos, afectando así la salud psicológica del menor, y si este hecho está plenamente identificado por las diferentes autoridades para clasificarlo dentro de un hecho delictivo doloso.

Pero remitiéndonos a nuestro postulado inicial, sobre personas que actúan directamente en las ramas judiciales y que creen ciegamente en los testimonios de los menores, traemos a colación el caso del Fiscal Delegado para Infancia y Adolecencia, Mario Gómez, quien en un potcast realizado por el periódico El Tiempo (Colombia) señaló textualmente que: 

“Hay que tener mayor fe y credibilidad en los testimonios y relatos de los niños y niñas, sobre todo de aquellos que tienen muy temprana edad, porque lo que entendemos según la psiquiatría es que estos niños no mienten sobre sus abusos sexuales, por el contrario, dicen la verdad”. 

Escuchar: “Los niños no mienten sobre sus abusos sexuales”, Fiscal Mario Gómez https://www.youtube.com/watch?v=5PyGw7O_y38   

Esta declaración de parte de un fiscal (ente investigador), demuestra parcialidad en su criterio investigativo, lo que a su vez puede viciar toda la investigación que tiene como fin último el esclarecimiento de los hechos, y no ganar un juicio. Así pues, es relevante y necesario que el investigador se aparte emocionalmente de los casos y procesa con rigor, toda vez que las conclusiones derivadas de esta pueden llegar a falsedades.

Debemos dejar en claro que el hecho no es responsabilizar a la Fiscalía de malos procedimientos, sino exhortar al ente investigativo a superar la creencia popular basados en hechos científicamente probados, y determinar cuando un menor está siendo influenciado para poner una falsa denuncia. 

Debemos dejar en claro que el hecho no es responsabilizar a la Fiscalía de malos procedimientos, sino exhortar al ente investigativo a superar la creencia popular basados en hechos científicamente probados Clic para tuitear

Se aboga entonces por la correcta aproximación al menor, tanto por los padres así como por los entes investigativos, para no incurrir en la inducción de recuerdos falsos, así como en la aplicación de técnicas científicamente probadas para determinar si hay veracidad en los testimonios o no. 

En este caso de la sabiduría popular contra la ciencia, debe primar el rigor científico sobre los juicios de valor subjetivos por parte de los investigadores y los encargados de impartir justicia.  

Falsa Denuncia No Inducida 

En un caso documentado por el programa investigativo Séptimo Día, se relató un caso de una familia en Medellín en el que un padre de familia identificado como Porfirio de Jesús Betancur fue acusado por su hija mayor de 12 años de haberla violentado sexualmente. 

En el programa, se relata como Paula Andrea Betancur Echavarría, habría acusado a su padre de agresión sexual, y le contó del hecho a su mamá Luz Meri. Acto inmediato, la madre de la menor y la menor se dirigieron al Centro de Víctimas de Violencia Sexual de Medellín, y allí impusieron la denuncia. 

Dentro del protocolo a seguir, a la menor de edad se le realizó un examen médico, y en éste se advirtió un “pequeño desgarre”, pero que no se debía necesariamente a abuso sexual, no obstante, la madre convencida del testimonio de su hija, creyó que ese desgarre fue producto de la violación relatada por la menor. 

Después de haber realizado el examen, tanto la madre como la hija se dirigieron hacia el Defensor de Familia, donde éste nunca se manifestó escéptico ante el relato, y que por el contrario, nunca se pidieron pruebas de la supuesta violación. El funcionario público decidió entonces quitarle la custodia de la menor al señor Porfirio Betancur.

Pero ocho días después de lo ocurrido, la menor Paula Andrea Betancur Echavarría cambió su versión, y le dijo a su madre, que ella le había contado esa historia porque quería que echara a su papá de la casa porque días antes, su progenitor la había reprendido físicamente por no haber hecho caso. En otras palabras, se trató realmente de un acto de venganza infantil, y el pequeño desgarre que presentaba la menor, fue producto de un intento fallido por perder la virginidad. 

Ante esta nueva versión de los hechos, Luz Meri Echavarría y Paula Andrea Betancur se dirigieron a la Fiscalía a retractarse, pero en el ente investigativo les señalaron que esa denuncia no era retractable, y por el contrario, el fiscal que llevaba el caso creyó que se trataba de un chantaje del padre hacia la menor. 

Porfirio de Jesús Betancur, quien no tenía ningún antecedente judicial, fue capturado 7 meses después de que su esposa y su hija le impusieron la denuncia, y fue condenado a 21 años y 8 meses de cárcel teniendo como única prueba un informe médico no concluyente y el testimonio de Paula Andrea Betancur, a pesar de la retractación del mismo.

Ver: ¿Hay que creerle a los niños cuando dicen ser víctimas de abuso sexual? https://www.youtube.com/watch?v=l9dmpbBOJDs&t=308s 

Falsa Denuncia Inducida Y Justicia Mediatizada 

Luis Guillermo Arboleda, quien fue juez de familia por 24 años, señaló que también la presencia mediática lleva muchas veces a los entes investigadores a cometer errores en las entrevistas a los menores de edad con el fin de demostrar una gestión rápida. 

Esta situación lleva a que el ente investigador incurra en prácticas no recomendables y en valoraciones manipuladas con tal de obtener un acusado, más no la verdad. Esto resulta delicado si de por medio hay una mentira o una falsa denuncia inducida.

Según Lina Patricia Rodríguez, Coordinadora Administrativa del ICBF, en entrevista con Séptimo Día, señaló que muchas veces los menores de edad son utilizados como herramientas de venganza mediante manipulación. Lo mismo lo corrobora el psicólogo forense Roberto Sicard León, quien agregó que las falsas denuncias se incrementan hasta en un 55% cuando hay disputas familiares. 

Entonces la pregunta es ¿Qué garantías existe para un procesado por abuso sexual infantil, cuando en los entes judiciales e investigativos parece estar acuñada el mito de que los niños nunca mienten? y sobre todo ¿Qué garantías hay cuando existe una presión mediática que llega incluso a dirigir la opinión pública hacia un culpable cuando  aun no hay veredicto?

Expertos señalan incluso que las técnicas usadas en Colombia para la valoración de los menores no son las adecuadas, y que por el contrario llevan a la inducción. 

El fin de este escrito no es de ninguna manera estigmatizar la denuncia sobre abusos sexuales por parte de menores, pero sí concienciar sobre la posibilidad de que los niños, niñas y adolescentes pueden ser manipulados para efectuar falsas denuncias o incluso hacerlas a motu proprio con fines de venganza, y que ante este hecho, se debe ahondar y exhortar a los entes judiciales a que implementen técnicas que les permitan identificar las falsas denuncias y así evitar que inocentes paguen por crímenes que nunca cometieron.  

BIBLIOGRAFÍA 

ARCHIVO DE PRENSA: 

César Augusto Betancourt Restrepo
Acerca de César Augusto Betancourt Restrepo 61 Articles
Soy Profesional en Comunicación y Relaciones Corporativas, Máster en Comunicación Política y Empresarial. Cordovista hasta los tuétanos, ciclista amateur enamorado de Medellín y admirador de Oscar Wilde, Freddy Mercury y Salvador Dalí. Escribo con alma, vida y sombrero. #DogLover #MejorEnBici