Minga: El Nuevo Batallón de América

Gustavo Adolfo Muñoz

Gustavo Muñoz
Pero la real causa del caos que vive desde hace años nuestra patria con la problemática Indígena asentada en el Departamento del Cauca, tiene sus orígenes con nombre propio y no es otro diferente que el del M-19. Clic para tuitear
Gustavo Muñoz

El 11 de noviembre de 1984 el doctor Belisario Betancur, como presidente de la República, le hizo una visita oficial a la finca “Las Mercedes”, una hacienda ganadera ubicada en la cordillera central, en el municipio de Silvia, una propiedad que había sido invadida por indígenas de la zona. Mediante esa visita el gobierno le dio su visto bueno a la invasión, que era un hecho delictivo; declaró el derecho de los indígenas a la tierra ajena y validó implícitamente lo que ellos estaban haciendo para apoderarse de ella. De este modo fueron impulsadas las invasiones que vinieron después. Fueron “recuperadas (ROBADAS)”, en efecto, numerosas fincas, entre las que se pueden mencionar: “San Isidro” de Luz Arboleda, “San Ignacio” de Josefina Muñoz, “Patugo” de Carlos Ignacio Muñoz, “La Cabrera” de José María Zambrano, “Hato Nuevo” de Julio Arboleda, “Gevilá” de Jaime Velasco, y muchas más, hasta la fecha de hoy.

 

Empecé este recuento histórico, como el principio del fin. Pero la real causa del caos que vive desde hace años nuestra patria con la problemática Indígena asentada en el Departamento del Cauca, tiene sus orígenes con nombre propio y no es otro diferente que el del M-19.

 

Antes de entrar de lleno en el artículo que me ocupa y para poder entender mejor, vale la pena observar que los españoles llegaron a Silvia (Cauca) antes que los Guambianos, unos indígenas que fueron traídos del Perú por Sebastián de Belalcázar y asentados en esa parte de la cordillera. Los Paeces, por lo demás, no poseían la totalidad del territorio, sino los sitios donde levantaban sus bohíos, las zonas dedicadas a la caza y a una agricultura incipiente, de muy reducidas proporciones. Lo demás, la mayor parte de la cordillera, estaba en poder de la naturaleza.

 

Después de la conquista surgieron nuevos derechos, derechos que el orden jurídico y económico exige respetar. De aceptarse la tesis de la “recuperación” de Pachamama, los descendientes de los Chibchas y de los Muiscas podrían apoderarse legítimamente de toda la sabana de Bogotá y de las ciudades que en ella existen, incluidos los edificios que en ellas se levantan. Podrían llegar al Capitolio, cortar los servicios de agua y electricidad, amenazar a los guardas, picar el Salón Elíptico, sacar a los senadores y representantes y establecer en el recinto el Cabildo Indígena de Bacatá.

 

El año de 1.880, es un año importante para la historia de los Indígenas, nace el Señor MANUEL QUINTIN LAME CHANTRE, el nació en El Borbollón, cerca de Popayán, el 26 de octubre de 1880; murió en Ortega (Tolima) el 7 de octubre de 1967. Padre Paez y madre Guambiana.

El primer acto de rebeldía de Quintín Lame lo asumió contra la ignorancia. En sus memorias narra:

“Cuando yo le pedí a mi señor Mariano Lame (Su Padre), me mandara a la escuela, me preguntó dos veces: ¿Quiere escuela?, ¿quiere escuela? Yo le contesté: Sí, señor.

Entonces me entregó un machete, un hacha, una hoz, una pala, un ginche y una barra, diciéndome:

Esta es la verdadera escuela del indio y se va con sus hermanos a cortar trigo y a derribar montaña Por un momento se penetró mi corazón de tristeza; pero llegó la alegría unida con el pensamiento de que debía luchar contra la orden de mi padre”

 

En 1914 viajó a Bogotá a estudiar las cédulas reales de los resguardos y se presentó en el Congreso. Ese mismo año (1914), planeó un levantamiento en Cauca, Huila, Tolima y Valle para constituir una REPÚBLICA DE INDÍGENAS, pero fue arrestado. Los arrestos siguieron, pero el movimiento creció hasta una verdadera guerra racial.

La lucha librada en un principio por Quintín, fue la que dio para que fueran reconocidos como ciudadanos; seguiría la de tratar de expandir sus territorios. En este contexto, se expidió la ley 89 de 1890, “Por medio de la cual se determina la manera como deben ser gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada”. Aunque esta ley mantenía una percepción negativa de los pueblos indígenas, como “semicivilizados” o salvajes.

En fin, Manuel Quintín Lame, luchó por causas más que justas para y por los Indígenas, pero realmente jamás pudo en su vida, ganar ninguna de sus luchas en donde trató de disputar el poder de la élite Payanesa, en las montañas del Cauca; para la época, la élite más prestante de la antigua Gran Colombia.

Quintín, muere olvidado y casi que desterrado del Cauca, en la población de Ortega en el Tolima, en esa población, se convirtió en un símbolo de burla para sus pobladores, por su aspecto físico, encorvado, con una larga melena blanca con un aspecto similar al de una letarga y mendiga ancianita. 

En este punto, hago un salto en el tiempo y me remontare al año de 1.984; ese año, se crea la primera guerrilla indígena de Latino América, la crean 80 indígenas, bajo el nombre de “MOVIMIENTO ARMADO QUINTÍN LAME”.

Es aquí, en donde la puerca torció el rabo; pero antes de torcerlo del todo, tengo por obligación que regresar de nuevo unos años; tengo que regresar al año de 1.970, ese año se crea ideológicamente el grupo TERRORISTA DEL M-19, pero sus operaciones militares de guerra de guerrillas, solamente las inician bajo el mandato del Presidente Alfonso López Michelsen 1.974 – 78, cosa curiosa que después de los años, es que los Colombianos nos venimos a enterar que ese señor Presidente era otro izquierdista, patrocinador de la desgracia Comunista Colombiana.

La mayoría de golpes de este grupo de BANDIDOS, los limitaron a golpes de opinión y golpes urbanos; hasta que se trasladan a combatir realmente en las zonas rurales a mediados del año 77, con esa estrategia tratan de ganarse al pueblo rural. Inteligentemente, pasan su centro de actuaciones y/o de operaciones al Departamento del Cauca, lo trasladan quizás a la zona geográfica más complicada que tiene Colombia, a la cordillera, nada menos que al Macizo Colombiano, sitio en donde la Cordillera de los Andes, desprende sus tres cordilleras, el Macizo está conformado por 89 municipios de 7 departamentos, que son Cauca, Tolima, Valle del Cauca, Nariño, Huila, Putumayo y Caquetá.

Este lugar lo escogen por varios motivos, el primero y quizás el más importante, su discurso de odio de clases y que mejor receptor para esa diatriba que los INDIGENAS, tenían ya abonado el

terreno, con esas mentes casi vacías, solamente preparadas para ser moldeadas al mejor postor y ávidas de venganza.

El M-19 bajo el mando de Jaime Bateman Cayon, envía al Cauca a los hermanos Pizarro León Gómez (Carlos y Hernando), Ivan Marino Ospina y a Antonio Navarro Wolff, llegan con un grupo de bandidos mayor a los 400 hombres, traen su discurso de odio de clases y su lucha por la igualdad, su discurso anti capitalista y la supuesta herencia dejada por los Conquistadores en sus etnias.

Los indígenas los acogen con los brazos abiertos en algunos de sus resguardos, dándoles valga la redundancia resguardo, alimentación etc., a cambio, el M-19 entregaba entrenamiento militar, armamento e ideología de clases al pueblo Misak. Ya con el tiempo, algunos resguardos legalmente constituidos, pero con la nueva ideología TERRORISTA, empiezan la lucha por la tierra, la lucha por su supuesta PACHAMAMA ANCESTRAL, obviamente envalentonados y aupados por sus nuevos socios de lucha, ya para ese momento armada.

Las primeras invasiones armadas, las inician entre sus propios Cabildos, ya llegaban los terroristas del “M” entremezclados con terroristas INDIGENAS a otros Cabildos; empiezan a reclutar indígenas jóvenes y adherir resguardos; con estas primeras invasiones, en los resguardos que trataban de negarse a la lucha, bien sea con territorio o con hombres para las armas, eran amedrentados y asesinados varios de los miembros de ese Cabildo, pero los que ejecutaban los crímenes a sangre fría, tenían que ser sus propios hermanos de sangre, eso lo hacían para validar su lucha, nunca un mestizo guerrillero, ejecuto para ese momento a un indígena, esa tarea del asesinato, era exclusivo de otro similar.

Ya cuando tenían suficiente fuerza militar, el M-19 “astutamente”, crea el “MOVIMIENTO ARMADO QUINTIN LAME”, con 80 efectivos, todos indígenas, debidamente armados, equipados e ideologizados. Oficialmente se presenta en sociedad el día 4 de Enero de 1.985, con la toma a sangre y fuego del Municipio de Santander de Quilichao, desde ese momento, este grupo supuestamente se desligaría del “M” y trataría en delante de asumir el rol de “vocero armado” de las comunidades.

Finalizando el año de 1.985, por iniciativa del M-19 se determina arreciar los ataques en contra del Estado, como fin la desestabilización, para tal fin, se conformó el Batallón América, el cabecilla Pizarro y Cia. traen desde el Ecuador y Perú, terroristas del Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (Perú), y del grupo Alfaro Vive ¡Carajo! de Ecuador y por Colombia el Quintín Lame.

El resto de la historia subsiguiente, es como empecé este escrito que termina con la firma de paz del Presidente Belisario Betancur y después con la constituyente de 1.991, impuesta en ese tratado de paz con el M-19 y los indígenas del Cauca, sumándole por supuesto, el valor agregado del narcotráfico, con la sumisión del estado en el gobierno Gaviria, ante Pablo Escobar.