Ni honorable, ni suprema.

J. Sebastián Gutiérrez Herrán

@SebastianGutih1

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Los días en que fungía el respeto absoluto en las clases de Derecho para los abogados en formación frente a la Honorable corte Suprema de Justicia han pasado a ser un flexible y critico discurso de quienes en la academia jurídica deliberar y debaten sobre estos asuntos. Esta semana muchos periodistas, medios y columnistas regaron mucha tinta y letra sobre un asunto que tiene consternada, y por qué no decirlo, dividida toda la opinión pública y ciudadana; pues bien se trata del caso particular de la historia jurídica y política de nuestro país donde se lleva a cabo un proceso de indagatoria ante una instancia judicial tan alta, y más aun teniendo en cuenta que el procesado es un personaje como Álvaro Uribe Vélez.

08 de Octubre de 2019. 

Los componentes de esta columna no tratan sobre los hechos concretos de este día, o a qué hora llego o salió del proceso de indagatoria el señor presidente Uribe, más bien es un análisis, superfluo en parte del deterioro de la imagen de la corte suprema de justicia ante el imaginario colectivo de la ciudadanía colombiana. La opinión del ciudadano del común frente a estas instituciones judiciales (al igual que la corte constitucional) en su gran mayoría son puntos de vista peyorativos, cargados de amargos sin sabores frente a un aparato judicial incapaz de retener criminales de lesa humanidad como algunos personajes de las FARC o el narcotráfico. 

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El punto de vista en términos generales sobre esta institución es desacreditada por sus acciones, el caso Santrich por ejemplo, es algo que indigna profundamente a la ciudadanía, muchos de ellas víctimas directas de este funesto personaje. La gente ya no cree en la justicia de este país, se nota una desidia en las opiniones y una incapacidad latente en cada uno que opaca la esperanza sobre la justicia.

Las personas no creen ya en estas figuras institucionales, y el desgaste político y jurídico por parte de algunos sectores en la sociedad es evidente, pareciera más un juego de persecución política que un ente administrador de justicia.

Los ciudadanos ya no ven nada honorable ni supremo en la justicia. 

La gente ya no relaciona lo honorable con la justicia, y menos lo supremo, al parecer esto se queda en simples apelativos de una institución pero la ciudadanía ya no da ese valor fundamental, intrínseco que se tenía antes sobre las instituciones de justicia, la decidía y la apatía es tal que se puede escuchar en cualquier sitio público como la gente de a pie, del común, hacen analogías coloquiales de esas instituciones de justicia como mafias, o carteles que sirven a los intereses de algunos políticas casi siempre ligados al tráfico de drogas, es una triste realidad que se debe estructurar tajantemente, Colombia urge por una reforma a la justicia de raíz. 

Es ese llamado a la ciudadanía, a la sociedad colombiana en general, necesitamos deshacer una institución judicial corrompida y nefasta, por una estructura judicial nueva y que se dinamice más con la lógica real dela justicia; acá no pueden seguir pagando la gente justa por los pecadores, esto no puede seguir al revés, en una lógica institucional donde los criminales son quienes juzgan y las personas de bien quienes son juzgadas, eso no tiene el mínimo sentido aquí ni en ninguna parte del mundo. 

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Conjetura Final: Es entonces de aclarar que el desinterés de la ciudadanía por las cortes es un hecho objetivo, tajante, un sentimiento de desencanto común, poca es la gente que aun refleja un respeto venerable ante estas instancias judiciales, pero en su gran mayoría, como todo en una democracia, es una decidía generalizada, es hora de cambiar eso, estamos en un momento coyuntural para hacer ese gran cambio, por nuestra patria y nuestra ciudadanía, donde no hay justicia no puede haber nada más que caos y desolación y eso no es futuro, no es nada. 

J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 51 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.