No más arcoíris

Julián Felipe Reina

Julián Reina
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Julián Reina

Ni pañoletas, ni capuchas.

Estoy tan harto de ver la mercantilización del arcoíris apropiado por la gente LGBTIQYZ+X^2; como de ver movimientos de mujeres atacando inescrupulosamente a hombres por ser hombres, arengando igualdad y dignidad, pero contradictoriamente torpedeando la normalidad y vulnerando los derechos colectivos; como de ver, igualmente, turbas enfurecidas de afros vandalizando las calles y monumentos históricos, ¡qué maricada! 

El respeto, léase bien, respeto, no implica la imposición de las condiciones que yo considero normales porque soy tan inteligente como para pensar que lo merecen ¡No! El respeto es la consideración de la dignidad propia de los objetos, situaciones o personas que lo obtienen por mérito, porque poseen el blasón de la consigna equitativa para una sociedad más justa y libre, no por el mero capricho de salir en marchas mostrando los senos, o bejorrearse públicamente o vandalizar ciudades enteras.
El respeto que ellos exigen es el mismo que ellos deberían, y en mayor medida, darse, por la elemental condición de ser humanos ¡Y sí! Cuando uno sobre expone situaciones de intimidad, cuando uno vocifera sandeces y cuando uno propicia el caos, aparte de estar irrespetando a la sociedad en general, se está faltando el respeto a sí mismo como humano, ¿no es acaso eso lo que quieren acabar?

La heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad y no sé cuantas más hayan, son condiciones propias del ser humano, se han presentado durante toda la historia y no representan ni peligro ni riesgo alguno; de igual forma, la labor de conseguir una sociedad que no los mate por existir o por su orientación propia, y que busquen cabida en una comunidad, luchando, trabajando, siendo gentes de bien, amando a su gusto, departiendo a su manera y propiciando la equidad tiene toda la validez y respeto que se merezcan. Las mujeres que durante siglos han buscado una paridad social, laboral, salarial y académica, que con sus manifestaciones y pronunciamientos han conseguido todos los avances para la sociedad que hoy les debemos, y hago énfasis en que se lo debemos a ellas, es una ardua tarea que se echaron al hombro para hacer de la humanidad una mejor versión de sí misma. Por último y no menos importante, las batallas que ha dado toda la población afro con la consigna del respeto, la ecuanimidad, la imparcialidad racial, la uniformidad ante la justicia, son luchas que muchos de nosotros no seríamos capaces de abanderar.

La reverencia se la ganan los seres humanos que en su espinoso trasegar, consiguieron para todos nosotros un mejor mundo para vivir, pero por favor, no me pidan que acepte y venere, esos actos bochornosos de la gente inescrupulosa que utiliza esos eslogan para tergiversar el mensaje y volver todo un show mediático, no me obliguen a aceptar un retroceso comunitario.
¿Dónde está escrito que el libertinaje y la anarquía son derechos fundamentales de los ciudadanos? El compromiso que adquirimos todos los pobladores que vivimos en una comunidad están basados en el respeto y la concordia, en la sana confrontación de las ideas, pero nunca en la imposición de estas sobrevaloradas mal interpretaciones de lo que debería ser objeto de orgullo.

Es tan sencillo como ver que Calvin Klein pone a un hombre que se cree mujer pero lesbiana a la misma vez, a ser su imagen, sí leyeron bien. Es tan claro como ver que un certamen de belleza para mujeres, haya hombres operados fungiendo de señoritas (a veces hasta más femeninas que las mismas damas naturales).
Uno dice ¿dónde está el orden de las cosas? ¿será que toda mi vida es una mentira y ellos tienen razón? ¿soy yo el equivocado? ¿será que enserio soy un macho opresor, homófobo y racista?
¡No, en absoluto! Amo las mujeres porque poseen calidades propias de su ser que encantan a cualquier ser humano, la gentes de diversas orientaciones sexuales tiene todo el derecho de vivir como les plazca, los afros tienen todo lo que los pálidos quisiéramos tener, lo reconozco, lo siento, lo vivo…
¡Pero me niego rotundamente a aceptar que la población humana tenga que estar supeditada a las condiciones de unas minorías tiránicas que buscan subyugar la buenas costumbres de la ciudadanía, y tachar de inadaptados, segregadores y odiadores a todos quienes sencillamente no compartimos sus trastabilladas cerebrales!

Por eso, hoy exhorto a la población que se sienta identificada con estas letras a que no sienta más miedo de expresar sus opiniones, ¿por qué tenemos que vivir escondidos? No le temamos al acribillamiento. Enseñémosle a esas personas que, así como quieren tener aceptación incondicional de parte nuestra, pues nosotros también tenemos el mismo derecho a expresar lo que pensamos, lo que sentimos, eso sí, demostrando siempre respeto y altivez, en fin de cuentas, de qué sirve estas palabras si no somos capaces de entender que el mensaje central es el llamado al respeto, y quien es educado, lo seguirá siendo, así no lo sean con él. 

Julian Felipe Reina Parrado
Acerca de Julian Felipe Reina Parrado 8 Articles
Nacido en la puerta del Llano colombo venezolano, Villavicencio, allá por el 99. A mis 20 años, soy un llanero, folclorista y patriota ferviente que considera la imperancia de las instituciones y la cultura como cimiento para el establecimiento de una nación estable y duradera. Hoy día, soy estudiante de Administración la Universidad Nacional de Colombia. Añorando poder retribuir a mi nación lo que a lo largo de la vida me ha brindado!