Nueva omisión de la JEP y Petro el impoluto.

Armando Barona Mesa

Armando Barona M.

Fueron malos y malvados, narcotraficantes en ejercicio del principio comunista que permite la combinación de todas las formas de lucha, con una organización militar extrema que fusilaba e imponía castigos. Clic para tuitear

Armando Barona M.

La política puede adquirir ribetes de incredibilidad, pero nada es raro en ella. Todo es posible, porque no tiene escrúpulos. En un tiempo pasado se mataba con la mayor tranquilidad al contendor para sacarlo del camino. No fue exactamente Macchiavello quien en “El príncipe” inventó esa práctica. En realidad él la observó hacia el futuro, cuando ya estaba registrada en el pasado. En el régimen de Napoleón mandaron a matar al duque de Enghien, y el genio de Fouché, siniestro ministro de policía, dijo secamente: “Más que un crimen, fue un error”.

Escribí hace veinte años un libro de poemas titulado “Ciudad de corazón negro”. Es un libro melancólico de sombras, de dolores y crímenes, como se han vivido en este suelo. Uno de esos poemas se titula “Congojas de la patria” y en él describo la sangre y el homicidio alevoso:

“¡Oh mi patria perdida, / como los campanarios, en los/ que solo tocan fúnebres/ campanas! / Oh patria adormilada / en la melancolía/ ¡Oh patria de la sangre hermana/ que se recoge en baldes / y es de balde! / ¿Por qué te amamos, patria / donde los niños aún ríen/ mientras lloran?”

Los infames se ensañaron en la violencia y nos declararon, porque sí y ante sí, una guerra que ha continuado siempre. Las Farc, con crueldad sin límites, cometieron genocidios, levantaron campos de concentración peores que  de los nazis que duraron años y más años. Reclutaron niños que metieron al crimen y niñas que violaron y embarazaron y las hicieron abortar. Secuestraron, extorsionaron, asaltaron violando con todos sus actos los pactos internacionales y el derecho de gentes, ahora conocido como derechos humanos. Fueron malos y malvados, narcotraficantes en ejercicio del principio comunista que permite la combinación de todas las formas de lucha, con una organización militar extrema que fusilaba e imponía castigos. Nadie estaba seguro en el campo.

Las Farc, con crueldad sin límites, cometieron genocidios, levantaron campos de concentración peores que de los nazis... Clic para tuitear

Hubo unos pactos de paz complacientes que buscaban más el Nobel del presidente, que la propia paz, que en verdad nunca se ha conseguido, no obstante los afanes publicitarios del doctor Santos, empeñado en encontrar allí, en ese campo de mentiras, su oportunidad para constituirse en figura mundial, invitado a dictar conferencias mentirosas en las que aseguraba -aún lo hace-que había logrado la paz. Se puso de ruana un plebiscito de mayorías que rechazaban los grandes beneficios otorgados por él. Demostró su enorme capacidad de engaño y aun hoy, cuando las Farc se dividieron en muchos grupos llamados disidencias que siembran el terror, matan a líderes populares y auspician la siembra de cultivos y la producción y comercio de cocaína, él, Santos, con gran cinismo proclama a todos los vientos que el culpable de que no se haya logrado la paz es el gobierno actual que ha cumplido todo lo que entregó su administración. ! Insólito!

Hay algunas cosas más graves aún que no se le han dicho con sinceridad y verdad a los compatriotas. Fue alias Teodora, cuyo nombre es Piedad Córdoba, quien aludió a los escritos y las órdenes del jefe máximo de la organización terrorista Tirofijo, cuyo nombre era Manuel Marulanda Vélez; y allí impartía la orden de asesinar al doctor Álvaro Gómez Hurtado y a otros muchos más, usando fuerzas del narcotráfico, sus aliados. Tirofijo utiliza el verbo “ajusticiar”, como si estuviera administrando justicia y se tratase de aplicar la pena de muerte, por sí y ante sí.

El mismo procedimiento le fue aplicado al ex vicepresidente de la república Germán Vargas Lleras, quien se escapó de morir de milagro. Y seguramente se lo aplicaron a Álvaro Uribe Vélez y a todos los demás. La lista es larga.

El asunto más grave después de cometidos tales crímenes de lesa humanidad, es que la JEP no ha adoptado ninguna medida de detención de los autores sobrevivientes de tan graves delitos -entre ellos se halla Santrich, quien acaba de jactarse de esos hechos en un video que envió a los medios-, tal como lo ordenan los acuerdos de paz que, aún acudiendo a la mayor lenidad posible, de todos modos en crímenes como estos de lesa humanidad ordena la imposición de una pena adicional con detención preventiva, que puede llegar a diez años. Nadie, para nada, ha hablado de esto y el presidente de la JEP sigue tan campante defendiendo su gestión en la institución. O sea que al acuerdo de paz lo han mandado a freír espárragos. Pero ellos son los amigos de la paz; y quienes observamos con rigor tales desafueros, somos los enemigos. Y una glosa final: los medios de comunicación y algunos periodistas que hacen el juego de la lenidad, han tenido que registrar una noticia insoslayable: La Fiscalía le ha presentado acusación a un personaje que fue gran amigo de Petro, el vindicativo, su socio y subalterno de nombre Juan Carlos Montes y, como está desaparecido, le han librado orden de captura en Interpol.

Ese Montes, prodigio de todas las componendas corruptas, fue el que le entregó en su casa al señor alcalde de entonces Gustavo Petro, también patrono de la virtud republicana, los fajos enormes de billetes que se multiplicaban bajo la mirada voluptuosa del apóstol de las reivindicaciones sociales. El video se volvió a ver ahora con la nueva noticia y se escuchó la voz de Montes, complementaria de esta primera dicha, cuando le decía: “Ah Gustavo, y no te olvides que en tal negocio tú también estás.”

Se sabe que Montes y Petro pelearon. Eso dijeron los medios hace un tiempo. Pueda ser que no esté desaparecido, siguiendo la enseñanza de Maquiavelo de que atrás hablamos. Y que cante en la Fiscalía, seguramente lo que ya sabemos. Es ignominioso que todo esto ocurra sin sanciones, asfixiados como estamos con la corrupción. Desenmascarar al hipócrita. Si es que Montes vive, Petro sabría entonces los alcances de la frase de Fouché que citamos antes: “Más que un crimen, fue un error.”

Armando Barona Mesa
Acerca de Armando Barona Mesa 33 Articles
Abogado de la Universidad del Cauca, historiador, periodista de opinión, ensayista y poeta. Senador de la República y embajador en Polonia, en las Naciones Unidas y en varios foros mundiales. En la actualidad, Vicepresidente de la Academia de Historia del Valle del Cauca y columnista de la revistas Épocas y Cali-Viva.