Ojo con el 2022

Jennifer Arias Falla

Jennifer Arias Falla

Produce cierto escozor ver cómo la izquierda colombiana manipula todo para sus propios intereses, sin importar que, para lograrlo pasen por encima de la verdad, porque su fin no es otro que deslegitimar la institucionalidad. Eso quedó demostrado esta semana cuando los chilenos, con una votación abrumadora le dijeron sí al referendo que busca cambiar la Constitución promulgada en 1.980 durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Produce cierto escozor ver cómo la izquierda colombiana manipula todo para sus propios intereses, sin importar que, para lograrlo pasen por encima de la verdad, porque su fin no es otro que deslegitimar la institucionalidad. Clic para tuitear

Jennifer Arias Falla

Una vez conocidos los resultados de la votación en el país austral, en Colombia los líderes políticos de la izquierda, le hicieron eco a la victoria del referendo Constitucional chileno, instando a los colombianos a imitar su ejemplo, cuando no hay nada más absurdo, y traído de los cabellos, que comparar la Constitución chilena, nacida en una dictadura militar, con nuestra carta magna, que fue concebida en democracia, y con participación de los diferentes sectores de la sociedad.

De modo pues que en Chile el contexto es otro, la gente hasta hoy no considera legítima la Constitución porque fue creada en una dictadura militar, es solo que los líderes del socialismo chileno, amantes del caos y ávidos de poder, aplican las premisas del Foro de Sao Pablo, y aprovecha esta circunstancia para ganar réditos políticos y así ponerle trabas al Gobierno de Sebastián Piñera, pero el mérito de haber logrado enterrar la Constitución de Pinochet, es del pueblo, y solo del pueblo, que quiere construir una carta magna donde todos los sectores tengan cabida, como debe ser en democracia.

Igual pasa en Colombia con personajes como Claudia López, Sergio Fajardo, gustavo Petro y otros tantos que aprovechan cada circunstancia para sembrar descontento en la población, y para posar como los “mesías” que salvarán a su pueblo de una supuesta debacle. En campaña tratan de desmarcarse de la izquierda, y se presentan como “Alternativos”, como mansas ovejas, pero una vez llegan al poder, cambian su discurso social por uno déspota y autoritario, haciendo de su paso por las administraciones, ejemplos nefastos de la forma como no se debe Gobernar.

Poco o nada queda de la Claudia López que a comienzos de los 90s participó del movimiento Séptima Papeleta, que a la postre dio origen a la Constitución del 91. Hoy cuando está al frente de la Alcaldía de Bogotá, ha demostrado ser ineficiente, sin ideas, y se ha convertido en una persona ególatra, que despilfarra miles de millones de pesos en su imagen, tratando de esconder que es una mandataria autoritaria, que maltrata y humilla a sus subalternos, y que además se niega a trabajar de la mano del Gobierno Nacional, para tener a quien culpar de su ineptitud. Tan paupérrima es su gestión, que no ha podido siquiera con la seguridad, aunque viva gritando y pisoteando la dignidad de los policías que están bajo su mando.

De Sergio Fajardo ni hablar. A sus 64 años aún quiere venderse como “La renovación de la política”, pero es más de lo mismo, un politiquero ambicioso, como lo prueba su nefasto paso por entidades como la Gobernación de Antioquia, de la que tras su salida heredó mil y una investigaciones por malos manejos de los recursos públicos.

Y así son todos los “alternativos” que hoy se preparan soterradamente buscando dar el zarpazo en el 2022, no importa que para lograr sus propósitos tengan que aliarse con el mismísimo diablo. Por eso instigan a marchas, paros, vandalismo, y todas esas cosas que llaman “formas de lucha” pero que en verdad no son más que mecanismos violentos y peligroso, que usan con el objetivo de deslegitimar al Gobierno para capitalizar votos, solo que esta vez el plan va más allá, y así lo han dejado claro sujetos como Gustavo Bolívar, padre de las narconovelas, Gustavo Petro, y hasta el mismísimo Senador pro-farc Iván Cepeda. Ya hablan de un movimiento que llegue al poder para quedarse, no para propender que los ciudadanos puedan seguir ejerciendo sus libertades sino para instaurar un régimen en el que seguramente cambiarían a su antojo la Constitución y hasta los poderes públicos.

Por fortuna, hasta ahora no han podido lograr su propósito. Petro por ejemplo, fracasó en su amenaza de paralizar el país con una movilización que, según él, sería recordada por los siglos de los siglos, y eso quedó claro con el conato de Paro del pasado 21 de octubre, que querían hacer ver más fuerte sumándolo a una minga instigada por las farc, pero que también fracasó. Y una de las razones que llevaron a este descalabro es que el ego de Petro es tan grande, que lo fue dejando sólo, y no le queda más que el Twitter, desde donde a diario sigue difamando, instigando, y haciendo lo que mejor saben hacer los izquierdistas; dividir mediante el odio de clases y el descontento popular.

No por eso debemos confiarnos. Nunca como ahora la Democracia y las libertades de los colombianos se han visto amenazadas. Es tan poderoso su oscuro andamiaje, que ya intentaron sin éxito deshacerse de su mayor enemigo Álvaro Uribe Vélez, el único que los ha enfrentado y desenmascarado. Hoy estos falsos alternativos están dispuestos a aliarse con el mismísimo diablo con tal de lograr apoderarse del país. No se puede desconocer que Petro, Claudia, Fajardo y otros tantos, a punta de mentiras y desinformación siguen moviendo masas en los sectores populares.

Ya están explorando nombres como el de Iván Marulanda, y cualquier otro muñeco desconocido, que puedan sacar de la manga para sentarlo en el Palacio de Nariño, y así adueñarse de todo lo que puedan, porque si algo es seguro es que, de conseguirlo, sea con Petro o con el que sea, se atornillarán en el poder.

Así lo hizo Chávez en Venezuela, cuando hizo de un chofer de bus, que hablaba con pajaritos, un presidente que terminó desbaratando el aparato democrático, y acabando con la riqueza para sumir a toda la nación en la pobreza, el miedo y la desesperanza.
El comunismo no es un invento, es un movimiento real, oscuro y nefasto, y que se viste con piel de oveja. Ojo con el 2022.

Posdata: Sigo buscando el árbol genealógico del pusilánime traidor y corrupto Roy Barreras, ahora que quiere fungir como “afro”, y que tras su fracaso en el intento de tumbar a Ministro de Defensa, ahora se quiere esconder en un partido de las negritudes. Nada sorprende; ya fue uribista, santista, pro farc. Así son los corruptos, siempre se camuflan donde vean ganancia.

Jennifer Arias Falla
Acerca de Jennifer Arias Falla 4 Articles
Ingeniera Industrial de la Universidad de Los Andes, con opción en Economía, Magister en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado en alianza con la Universidad Columbia de Nueva York. Es Representante a la Cámara, Periodo Constitucional 2018 - 2022 por el Departamento del Meta, obteniendo la mayor votación de la lista del Centro Democrático. Hace parte de la Comisión Séptima Constitucional Permanente, la Comisión Legal de Cuentas, de la que fue Vicepresidente en el periodo legislativo 2018 – 2019, la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer, Comisión de emprendimiento, Bancada pro Bici, Comisión de la Niñez y Comisión para seguimiento de Conexión Pacífico-Orinoquia.