Esta es la magia de toda esa caterva que se ha ido adueñando de un sincretismo político. Y brillan los fajos y los ferragamos y los relojes millonarios. ¡Ojo al juego mamerto, matrero y macabro! Clic para tuitear

Se dijo por encuestas que los electores querían un joven, y las encuestas agregaron que esa persona debía ser Iván Duque Márquez. Nunca mostró un mal comportamiento en nada que pudiera señalársele como lo negro de una uña. Ganó las elecciones con la más alta votación: doce millones. Es decir, la juventud y preparación habían ganado.

Empero, desde antes de posesionarse, Gustavo Petro, rico en billete y en tretas y marrullas pasaba vacaciones en los mejores hoteles europeos; y desde allá comenzó a desplegar campaña en contra del auspicioso elegido y a promover un paro nacional. Fue él.

El marrullero regresó antes de la posesión, y desde el 7 de agosto proclamó ante sus seguidores que desde ese momento él era la oposición, sin saberse a qué se oponía de quien apenas iba a comenzar.

De allí en adelante ha sido ese mismo personaje -el de los fajos de Montes- como un ventilador para decir infamias y preparar un ambiente populista. Quiere convertir a este país en la república comunista de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Y enseñó a odiar a Uribe como un factor preponderante de su larga campaña. Y a Duque a quien se atrevió a llamar dictador.

Éste supo sortear las arremetidas de esa oposición dispuesta a todo. Pero no podía estar en sus planes previsores, para regocijo del desalmado, el golpe de la pandemia que azota al mundo.

Al de los ferragamos y los relojes de punto y a sus paniaguados les pareció regia la ocasión para montar con medios de comunicación inescrupulosos y vendidos, la peor de todas sus campañas contra ese presidente honesto y laborioso, enfrentando con intensidad los múltiples problemas de la pandemia en medio de aquel encierro que tuvimos y el derrumbamiento de la frágil economía. Mas las mentiras infames señalan a Duque como el peor presidente en cincuenta años, no obstante que, como lo registran las cifras, ha encontrado con tesón la manera de levantar nuestras finanzas, vacunar, pagar salarios que no se pudieron devengar, dar primas especiales, ampliar la vivienda y el espectro educativo. Y afianzar el futuro.

Entre tanto le levantaron un tinglado a Uribe en la propia Corte Suprema y no se escapó de la Constitucional. Propuso el expresidente una tutela que se la negaron cinco magistrados. Mas cuatro de ellos, incluso quien era presidente antes y el que lo era ahora, salvaron su voto. El expresidente Alberto Rojas Ríos escribió en su salvamento de voto: «La Corte ha debido conceder la tutela.» Y apuntó que «la decisión mayoritaria ha borrado de un plumazo el debido proceso clásico liberal que tanta sangre ha costado de la ordalía a juicios de Dios a la Inquisición hasta nuestros días y fractura lo que aun nos queda de la frágil construcción de la democracia moderna. Se desconoció el mandato constitucional conforme al cual nadie podrá ser juzgado sino con la observancia de la plenitud de todas las formas propias de cada juicio.»

Así han trabajado contra Uribe y contra el presidente Duque, sin respeto por la decencia y la justicia.

Los manipuladores de las encuestas llenos de regocijo y unos medios como Caracol Televisión -un tal Juan Roberto- celebraron las últimas manipulaciones.

Hoy creen que todo está hecho y Petro respira con suficiencia. A Zuluaga no lo entrevistan ni mencionan, dándole un puesto por debajo, porque sostienen que es el continuismo del “peor presidente y del partido político más desacreditado”, según ellos. Esta es la magia de toda esa caterva que se ha ido adueñando de un sincretismo político. Y brillan los fajos y los ferragamos y los relojes millonarios.

¡Ojo al juego mamerto, matrero y macabro!

Armando Barona Mesa
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Abogado, escritor, periodista, historiador, excongresista, exembajador

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