Aunque parezca difícil enfrentarse a una página en blanco hay que verla como una oportunidad. Hablo de las miles de “páginas en blanco” a las que nos enfrentamos todos los días, nuevos casos y clientes cada uno con sus particularidades que nos hacen repensar nuestra profesión para poder ayudarlos y defenderlos de la mejor manera.

Hablo de las oportunidades para ser mejores que el día anterior, demostrar cuánto queremos a los que amamos, porque el día de ayer se nos olvidó expresárselos o porque estábamos molestos y dignos.

Las páginas en blanco sirven para iniciar con nuevas ideas, para vestirnos diferente, para enfrentar nuestros miedos, dudas e inseguridades, porque no hay nada más gratificante que poder superarse, caer y levantarse.

Como he escrito en varias ocasiones ser inteligentes es también cambiar de opinión, saber reconstruirnos y estar dispuestos a seguir aprendiendo, esto mismo lo hacen las páginas en blanco. Qué triste y aburrido sería si todos los días tuviéramos que leer la misma hoja de un libro, ya llena de ideas, si todo lo que pensáramos fuera preconcebido y no pudiéramos cambiarlo, por eso es tan bonito enfrentarse al vacío, ese que nos permite construir y plasmar nuestras ideas desde cero.

No obstante, hay páginas en blanco que hacen parte de libros completos, y no niego que vengan a complementar capítulos ya escritos, es decir que, aunque esté en blanco, las vivencias que la llenarán harán parte de un proceso, de una historia que se complementa día a día.

Hay páginas en blanco que me han marcado y llenado de amor, como cuando conocí a mi angelito y me demostró que podía volver a comenzar, crear una nueva familia junto a ella, María y hasta Ramona la gata, así fue también el nacimiento de Antonia, ser papá nuevamente, esta vez con años de experiencia encima y en otra etapa de mi vida.

Sin embargo, no todas las páginas en blanco son alegres, hay unas que se crean por la pérdida, como la muerte de mi papá, que me hizo hasta tener nuevas metas como abogado penalista para hacerlo sentir orgulloso desde donde nos está mirando y cuidando.

Oportunidades para volver a comenzar no sobran, así como ideas para poder aprovecharlas al máximo. Yo invito a todos a dar “saltos al vacío” a arriesgarse probando nuevas experiencias, a vivir sin miedo, porque hasta la tristeza es un sentimiento que se puede usar para impulsarnos a ser mejores.

Las páginas en blanco aparecen a diario cuando abrimos los ojos después de despertar, cuando salimos de la cama, en cada paso y minuto que vivimos, por ello no las desperdiciemos, intentemos escribir en ellas bien sea para reafirmar nuestras ideas o para crear aventuras e ideas nuevas.

No sufrirás de la “página en blanco” para siempre, ten la seguridad que es de carácter transitorio. Sea cual sea la causa, tarde o temprano darás con ella y podrás ponerle remedio. Aunque no puedes evitar muchas de las dificultades que encontrarás en la vida, puedes controlar las emociones.

Lo importante es no desanimarse si un día la dejamos sin usar, porque siempre habrá un mañana para volver a empezar, para llenarnos de energía y enfrentarnos a ese vacío que representa la página en blanco.

 

Ser inteligentes es también cambiar de opinión, saber reconstruirnos y estar dispuestos a seguir aprendiendo, esto mismo lo hacen las páginas en blanco. Clic para tuitear
Iván Cancino G.
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Papá, esposo de la más hermosa mujer, columnista y abogado.