¿Para dónde va Colombia?

Julio Mario Salazar Restrepo

Julio Mario Salazar
¿Para dónde va Colombia? Por Julio Mario Salazar R. Clic para tuitear
Julio Mario Salazar

El panorama en las redes sociales es desolador. El nivel de polarización está completamente desbordado y la idea de un país funcional parece un imposible después de la decisión de la corte. Había pensado en escribir una columna que caricaturizara las posiciones extremas alrededor de la noticia… inventarme las expresiones más absurdas que se me pudiesen ocurrir. Lo triste; es que no necesito inventarme nada: basta con que cite algunos de los trinos o comentarios en Facebook, y llegó mucho más lejos de lo que mi imaginación habría podido concebir. 

Por un lado, noto celebraciones que ni si hubiéramos ganado el mundial conseguiríamos ver. Gente bailando, cantando, recitando poemas con un nivel de satisfacción y sentimientos de plenitud totalmente insólitos. “¡Estoy dichoso, embriagado de felicidad!” escribe alguien por ahí. Memes con Álvaro Uribe tras las rejas con llamados a emborracharse y a enfiestarse. Fotos de personas con micrófono en mano declarando lo contentos que están ante “tan importante noticia”. Los comentarios respaldando tanta felicidad son muchísimos… y los likes, ni se diga. 

Por el otro; una indignación violenta, sentimientos de ira y desazón; tristeza y frustración. Los tweets más fuertes piden a todo el que tenga una empresa, que despidan a los “mamertos” para que se busquen su propio sustento sin el apoyo de los empresarios.  “Prepárense a repartir pobreza porque todo el capital que se ha construido con trabajo y esfuerzo se va del país” pronostican otros. La razón de tanta rabia malsana proviene del sentimiento de que la justicia dejó de ser imparcial y que está totalmente politizada. Proviene de ser testigos del absurdo escenario en que Santrich; que se burló del proceso de paz, que nunca dejó de traficar drogas y que nunca tuvo la más mínima intención de hacerlo (como su propio compañero Timochenko confesó en entrevista con El Tiempo el 3 de Agosto) esté libre… y el expresidente; que por voluntad popular fue elegido para ganar una guerra contra la guerrilla terrorista que nos tenía totalmente amedrentados y acorralados (guerra que ganó con el respaldo de tres cuartas partes de la población en el momento de salir del poder) esté privado de su libertad. 

Para muchos colombianos, es evidente que el brazo político de la izquierda radical hizo lo que pudo para infiltrarse y parcializar ideológicamente las instituciones judiciales del país. Que su intención no era construir un país en paz, sino vengarse de quien los derrotó en el campo de batalla; y después, en prácticamente todas las elecciones que vinieron. Que dejaron las armas porque estaban perdiendo… no porque de verdad tuviesen una voluntad de construir un país en el que lo más importante fuese la calidad de vida de sus ciudadanos. Critican los medios que según dicen utilizó Uribe para derrotarlos, pero no ven el daño que hicieron al politizar la justicia del país, que sin instituciones independientes, es completamente inviable. Lo más grave es que no van a parar ahí. Germán Vargas Lleras y Sergio Clavijo en sendos editoriales del Domingo 2 de Agosto, nos avisan de las nocivas propuestas de reforma tributaria que se presentaron en el congreso (que preocupa sean 50 parlamentarios apoyándola) cuyo único fin es crear un estado que acapare las utilidades de las empresas, y que en vez de concentrarse en obligar a todos los evasores y contrabandistas a que aporten lo que les corresponde, prácticamente decomise el patrimonio de quienes lo han construido con su trabajo. 

Su agresiva campaña de difamación, de propaganda tipo matarife, ha logrado calar en el corazón de una parte importante de colombianos adultos y en la mayoría de los jóvenes que no vivieron lo que era Colombia antes de Uribe. Estos indignados, que le reclaman a Uribe lo que pasó en una guerra que no les tocó, culpándolo de lo que no es culpable; están prestos a entregarle el poder a unos personajes que les venden la idea de un modelo económico que ha fracasado en todo país que lo ha tratado de implementar. Modelo que suena muy bonito, pero que sabemos ya, es incompatible con la naturaleza humana (especialmente si es liderado por personas dispuestas a poner por encima del bien de un país sus ansias de poder). Y es que así como en momentos de arrebato, por un lado existen absurdos llamados a “despedir a los mamertos”; cuando esa rabia está en el lado contrario, los mismos personajes que llaman al no egoísmo convocan marchas violentas para crear condiciones de caos que los lleven al poder. 

La principal razón por la que los habitantes de Colombia responden ser felices en tantos estudios que se hacen a nivel mundial (en los que solemos ocupar los primeros lugares) tiene mucho que ver con el sentimiento que produce vivir en una sociedad bajo valores de libertad individual en un contexto en que servimos a la comunidad en pleno uso de nuestro libre albedrío. El estado en Colombia está concebido para defender libertades bajo la condición de que los ciudadanos trabajen, generen riqueza, y paguen sus impuestos. Podemos dedicarnos a lo que queramos siempre y cuando no hagamos daño a nuestros compatriotas; y ser solidarios, porque así lo decidamos… no porque nos violente un estado abusador. Es esta solidaridad: la que es genuina y por tanto produce felicidad, la que debemos inspirar… nunca obligar.  

El contrario, son las extorsiones y secuestros que nos pretenden vender como “contribuciones” de guerra, pero que consiguen apuntándonos con un arma en la cabeza. Cuando personas que piensan así llegan al poder; los opositores son eliminados, las amenazas de expropiación se vuelven pan de cada día, el estado abusivo nos pone a espiarnos y a denunciarnos los unos a los otros a ver quién no se está portando como “debe”. La izquierda radical es una ideología que pretende crear un concepto de estado que impone “igualdad” a partir de restringir la libertad individual. Y cuando la naturaleza humana se rehúsa a ceder, la violencia y corrupción terminan reinando. Estos personajes que lograron su cometido metiendo preso a quien los derrotó en el campo de batalla, y también en las urnas; son quienes quieren imponer ese perverso modelo estatal. Son populistas dispuestos a manipular al pueblo colombiano con todos los medios a su alcance por antiéticos que sean… y todo… por saciar sus propias ambiciones de poder. 

¡Ojo pues!

 

Julio Mario Salazar
Acerca de Julio Mario Salazar 20 Articles
Vivir muchas y diversas experiencias con algo de hedonismo, enriquecerse con lecturas de todo tipo. Estimular la mente y compartir… porque la existencia es una aventura totalmente interior e individual, pero el significado de la misma lo encuentras en tu relación con los demás. Ingeniero Industrial de La Universidad de los Andes y MBA del Instituto de Empresa, pero Economista Político por pasión. Desde VP de multinacional grande, cabeza de empresas tecnológicas pequeñas, hasta funcionario público por puro amor al servicio. He vivido en Estados Unidos, España y Alemania solo por experimentar, ¡pero siempre vuelvo queriendo más a Colombia!