Perspectivas narcoelenas

John Marulanda

@JohnMarulandaM

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Los rápidos resultados investigativos de las autoridades y el cínico reconocimiento de autoría del bombazo de la Santander tienen explicación: arrogancia, reto al Gobierno. Cómo no, si manejan billonarios recursos de minería ilegal y narcotráfico; cuentan con la simpatía, apoyo y protección en Cuba, Venezuela, Alemania, Noruega y altos sectores clericales, judiciales y de la prensa colombianos; mantienen infiltradas posiciones sensibles del Estado; dominan territorial, social y económicamente regiones como Arauca y Chocó y saben que la técnica del pío hablar y cruel golpear funciona. Lo aprendieron del m-19 y las farc.

Los complotadores, más allá de los caducos cabecillas, para quienes el sacrificio de 23 vidas es un evento más en el camino al poder, lograron un objetivo: que la gente remoce sus angustias por la paz, ambiente sicosocial propicio para denunciar cualquier reacción de fuerza del Estado como un descenso al infierno. Apaciguadores de siempre y oportunistas pazólogos están explicando que el eln asesinó, porque el gobierno no quiere la paz y en consecuencia este es el verdadero culpable de la masacre. Retorcida lógica reforzada con la promoción del miedo a “épocas que no queremos recordar”. Quintacolumnistas, voceros y amanuenses narcoelenos, siempre ondeando las banderas de la paz y el humanismo insistirán en convertirnos en “vegetarianos políticos” y la gerontocracia elena intentará lavarse la cara excusándose en lo federativo de su organización, mientras se acurruca bajo el ala protectora de Castro y espera que pase el chaparrón.

Apaciguadores de siempre y oportunistas pazólogos están explicando que el eln asesinó, porque el gobierno no quiere la paz y en consecuencia este es el verdadero culpable de la masacre Clic para tuitear

¿Perspectivas?: sabotaje petrolero en Arauca y Catatumbo con secuelas ambientales; Chocó bajo fuego; atentados urbanos y “nuevas”, por enésima vez, propuestas de diálogo. Soldados y policías desinformados, descuidados o mal comandados, caerán.

El atentado le “da papaya” a US para reingresar a La Habana a la lista de países promotores del terrorismo. Caracas, en donde las cosas están a punto de caramelo, también corre ese riesgo, mientras Maduro suplica a Trump una cita al tiempo que proclama 1 millón seiscientos mil milicianos, listos a “arrancarle el corazón al enemigo…venga de Bogotá o venga de Brasilia”.

Una cosa es cierta: la impunidad en Colombia (¿Quién le cree a la Jep?) seguirá acunando rencor nacional y alimentando un nuevo ciclo de violencia. Nuestra FFPP tiene ahora más que nunca el deber constitucional, la urgencia histórica y la obligación moral de golpear contundentemente las narcoestructuras elenas.

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