de que la zona es un cementerio de víctimas de los paramilitares donde hay cientos de cuerpos y que el megaproyecto solo se ejecutó con el fin de sepultar para siempre la verdad.

Para los regímenes comunistas, afectar el sistema energético es fundamental, siendo la forma más eficaz de disminuir la actividad industrial y productiva. Mucho más para un individuo como Petro, que quiere acabar con todo. Chávez lo hizo en Venezuela arruinando la famosa hidroeléctrica de Guri (10.000 megavatios; 4 veces Hidroituango), a partir de lo cual la intermitencia eléctrica en ese país es permanente. Desembalsar a Hidroituango sería como darle un tiro de gracia a un moribundo: costaría otros 10 o 15 billones sin contraprestación alguna, lo que significaría la quiebra de las EPM, de la ciudad y del departamento. Se elevarían las tarifas en todo el país. Caeríamos en fuertes racionamientos por el esperado fenómeno del Niño. Se haría urgente la instalación de termoeléctricas que funcionan con gas, carbón o petróleo, los «venenos» que el camarada presidente quiere acabar… En fin.

Para transitar por el camino del decrecimiento, no hay mejor forma que carecer de energía. Ya hemos visto los ataques a Ecopetrol; ahora son las EPM las que están en la mira.

 

Para transitar por el camino del decrecimiento, no hay mejor forma que carecer de energía. Ya hemos visto los ataques a Ecopetrol; ahora son las EPM las que están en la mira. Clic para tuitear
Saúl Hernández Bolívar
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