Poema Gris II

Jorge Córdoba Soto

@Tzion4325 

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Es cuando debo decirte esto; es un momento de tiempos lentos; nada como ese aire denso que dejo de respirar; nada como verte en lo que no eres, e imaginarte cuando  no existes; incluso huir de tu terror. Que has creído?. Te sientes en derecho de ser mi silencio?. No declinas jamás tu arrogante atropello y así me entrego a tí; y así me llenas todo; así oscureces cuanto encuentras; inmisericorde, ruín, perspicaz. Sin embargo te miro y te siento tan hermosa, ahí mirándome impávida desde tu trono celestial; desde tu fatuo altar. No creo que sea amor sin ignorar la costumbre y tampoco costumbre sin raíces. Cuanto has dejado en mí?. Se cumplirá tu promesa?, veré tus encantos?. son muchos años su alteza, muchos tiempos lentos; ardientes, de locura infame, de abandono, de quietud, desenfreno; a donde quieres llevarme si es que puedo ser llevado?, Porqué osas devastarme aún en contra de mi consciencia?.

Déjame sin tí; no me aterra; y no se si me acostumbre a desterrarme de esta sensación asfixiante; ya te necesito, te extraño; y aunque tu ausencia me ilusiona, me irrito fácilmente. anhelo entonces tus susurros; esos grillos eternos del fondo de una noche oscura. Cuán feliz sería si una sola palabra me dijeras; es que no merezco una mínima cortesía, después de compartir hasta la misma causa y deseo?.

Háblame, reina de la nada, dueña de mi todo; quiero no solo sentir; quiero también entender; quiero viajar contigo en ese infinito camino impreciso pero eterno. Háblame te suplico porque no queda ni un rezago que quisiera estuviera después de tu paso.

No es lástima; no es ira; tampoco placer hablarte; es simplemente lo que corresponde en este tiempo lento. No sucede algo sin la venia del universo; del que hago parte, de donde me han exiliado y donde penetro día tras noche sin cansancio. No te escogí; y se me da por creer que tampoco eres tan insensato; si muy torpe, un poco llorón; mira como te he derribado el semblante; no es posible que alcance a sentir mi propia energía; esa que apaga toda vibra y enciende la inspiración. No me escogiste; no me entendiste, hasta tanto no me sentiste; y no me sentiste simplemente porque no tengo voluntad; soy tu mismo ser, o soy aquello; que importa. Donde has estado con mirada ausente?, solo he sentido tus gemidos, tus sollozos, tu agonía, incluso te traje varias veces de la muerte; pero que has hecho?; llenaste ese vacío que acusabas tanto?, tomaste en tus manos todo ese tiempo?, creciste en las ramas de este árbol inmenso?. Te he dado todas las respuestas y no haces sino preguntarme. Me he elevado de tí y no haces sino invocarme; incluso me he destruido por tus ímpetus y no haces sino devolverte. Déjame sola, o quédate conmigo, sin titubeos, desarma tanto llanto, lava esa negrura, complácete en mis placeres porque te amo por fiel, te adoro por esa imbécil altivez que me hace encarnar a tus huesos.

He contado cada segundo, de esos que se escuchan, de esos que confunden, que retardan, que desgarran; me he reído de ti luchando conmigo y aún sin mi; flotando en lo imposible; te vi correr a buscar alivio y te vi salir con la misma zozobra, sin alivio, y aún más acostumbrado a mi; sentí que me idolatrabas, que me hacías tuya a cada instante, ya sin contemplación y resignado; sin embargo no eran mis motivos, no eran mis razones; por eso me fui, corrí sin hipocresías, exploté en llanto sin una sola lágrima distinta a las tuyas, no me compadecí de tu espejo, y no escuché aquella música fúnebre que lucía tan tuya, esos pensamientos tan elevados en ti, no pude encerrar tu alma.

Quieres libertad?, es que piensas que no la tienes?, quieres volar?, hazlo conmigo; tómame toda y calma mis ansias, siente mis ganas y cólmate de mi aura; no reniegues más de lo que te ha tocado, se que no lo escogiste; quizás un poco torpe, quizás un poco llorón, rebelde sin fuerzas, vacío en el vacío; con la luz en las manos. te dejo todo quitándote todo; se esfuma aquello que pretendías, pero te muestro todo. Aún así no me amas?, no interpretas mi paso, no compartes que me establezca?. Esa soy yo. sin duda alguna, esa eres!. maldita ó bendita SOLEDAD.

Jorge Mario Córdoba Soto
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Oriundo de La Guajira; médico Anestesiólogo Cardiovascular de amplia experiencia; convencido y enamorado de la ciencia al servicio de la humanidad, la filosofía política, el análisis crítico. Estudioso de kabbalah pretendiendo escalar en mi humildad.