En días pasados el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, dio declaraciones durante el desarrollo del Congreso de la Andi en Cartagena, en las que dijo que si los empresarios tenían críticas a la reforma tributaria propuesta por el Gobierno entrante, él estaba listo a escucharlos siempre y cuando tuvieran una propuesta alternativa o complementaria a dicha reforma.

 

Cuanta razón tiene Ocampo, tantas críticas, tantos “peros” que ponemos en la vida, pero pocos propositivos, desde niños decimos no quiero comer tal cosa, pero ni nosotros proponemos alternativas que sean posibles ni a veces nuestros progenitores nos las daban, solo nos imponían lo que ellos consideraban y nosotros nos negábamos sin llegar a salidas o conciliaciones que hubieran evitado innumerables conflictos familiares y malgastado tiempo en discusiones baladíes.

 

Pues igual sucede con muchas propuestas que se lanzan sin contenido, sin ninguna manera visible de hacerlas realidad, por ejemplo, no al fracking entonces ¿cuál es la propuesta real a corto y mediano plazo para reemplazarlo, para extraer petróleo, y poder tener desarrollo mientras se buscan energías diversas y menos contaminantes?, ¿que los congresistas tengan menos salario y menos perrogativas?, y ¿ya sabemos que hacer con esos vehículos?, ¿qué hacer con ese dinero que no va más en su salario?

 

Obvio que todas estas ideas las vemos con buenos ojos, pero no pueden tomarse a ciegas solo por él aplauso de la galería, cada propuesta debe ir acompañada de un que hacer con el resultado de esa idea.

 

El ahorro, la austeridad, siempre serán bienvenidas, pero con una idea clara de que se hará con ese ahorro y en qué se invertirá. Quitar un vehículo a un congresista no servirá de nada si llega a manos de otra persona que no lo requiera, debe ir ese carro blindado a una persona amenazada o que su vida corra peligro; rebajar el sueldo en nada sirve si ese dínero no va a educación o salud, por ejemplo, por ello me pareció muy adecuado los congresistas que decidieron donar parte de su sueldo (la parte que equivale a la rebaja propuesta por ley) a causas que los llevaron al Congreso, como la de la senadora Andrea Padilla que apoya las fundaciones cuyo objetivo es la protección animal, otros van a donar parte de su alza de salario para causas justas, como el representante a la Cámara David Racero, quien además hizo el anuncio con una frase muy adecuada: “no hay que esperar a que salga la ley para hacer lo correcto”.

 

Al igual que con la reforma tributaria, ser propositivos y actuar conforme a lo que consideramos es lo correcto, sin esperar a que los demás nos impongan sus ideas, si no, mejor aún, complementándolas es el camino que quizá nos deberían enseñar desde pequeños. No a generar debates vacuos, sino propuestas profundas y sensatas.

 

Quizá lo que le falta a la política hoy en día es sensatez, contrapropuestas antes que críticas destructivas.

 

Al igual que con la reforma tributaria, ser propositivos y actuar conforme a lo que consideramos es lo correcto, sin esperar a que los demás nos impongan sus ideas, si no, mejor aún, complementándolas es el camino. Clic para tuitear
Iván Cancino G.
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Papá, esposo de la más hermosa mujer, columnista y abogado.