¿Qué hacemos en Colombia, POLÍTICA o POLITIQUERÍA?

Fernando Orjuela Galeano

@PoliticaPuntual 

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El pensamiento POLÍTICO de Aristóteles, lo consolida en el año 335 A.C. después de la muerte de Platón, quien fue su maestro y en el gobierno de Filipo II de macedonia más conocido como Alejandro Magno, absolutamente convencido de la necesidad de que si el hombre quería vivir en sociedad debía cumplir reglas. En ese contexto pensaba que el ser humano era un ser sociable por naturaleza y que si quería vivir en sociedad era necesariamente un ser político, con objetivos, deberes y derechos comunes y también particulares que debía cumplir.

Haciendo esa importante conclusión, clasifica los varios tipos de gobiernos. El de un gobernante, el de varios gobernantes y en el que todos gobiernan y hace énfasis en su objetivo dejando muy claro, que es el bien común y que es el bien particular.

En ese contexto pensaba que el ser humano era un ser sociable por naturaleza y que si quería vivir en sociedad era necesariamente un ser político, con objetivos, deberes y derechos comunes . Clic para tuitear

En el gobierno de un solo gobernante específica a la monarquía, en la cual el rey gobierna para el beneficio del pueblo y a la tiranía, en la cual, un único gobernante solo gobierna para su interés particular. En la segunda clasificación del gobierno de varios, aclara el concepto de aristocracia y oligarquía, indicando que el primero es el gobierno en manos de los mejores con claros objetivos comunes benéficos y el segundo, como el gobierno de unos pocos privilegiados que solo gobiernan para su enriquecimiento personal. Por último, clarifica y especifica el concepto de la democracia en el cual gobiernan todos, obedeciendo a una constitución con reglas claras, que impiden que el pueblo haga lo que se le venga en gana, creando el concepto de politeia o la convergencia de los intereses del estado y de la ciudadanía haciéndola participativa, en contraposición de la demagogia, en el cual gobiernan todos, sin cumplir las leyes, generando el caos o la anarquía.

El concepto de la ciencia política en la democracia como toma de decisiones que aplica a todos los miembros del estado, en una sociedad libre, compuesta por personas libres, que resuelve los problemas de la convivencia colectiva en procura del bien común, en un marco de participación ciudadana que permite distribuir el poder, para velar por las garantías de una población, acomodadas a las condiciones específicas de cada región para lograr su desarrollo, sustentados en sus valores y costumbres, es la gran finalidad de la Política.

Si nos dedicáramos a hacer solo política bajo este concepto mucho seria lo que se aportaría al estado y a la comunidad. Cada argumentación de una necesidad colectiva implicaría un proyecto específico y su sustentación el único mecanismo de garantía de éxito y esa responsabilidad también recae en el ciudadano quien debe velar por sus intereses.

En esa dialéctica vale la pena estudiar y analizar qué tipo de participación ciudadana es la que se logra en Colombia mayoritariamente y políticamente hablando. Así como hay varios tipos de gobierno y varios enfoques, la política también tiene un lado oscuro y un gran enemigo que es la politiquería.

En esa temática, tres conceptos es preciso definir y aclarar, la Política, lo Político y la Politiquería para que clarifiquemos que estamos haciendo y de qué forma. La política son todas las acciones encaminadas a beneficiar el bien común y en él participan el estado, la ciudadanía y el sector privado. Lo Político son todas las necesidades colectivas que implican conflicto y que son de obligatoria solución y la Politiquería es todo lo que tergiversa la política, es decir objetivos particulares en la ejecución de las funciones, la compra de votos como practica delictiva para vulnerar la voluntad popular, el robo al erario público, el nepotismo, el engaño al elector incumpliendo lo prometido en campaña, el tráfico de influencias, la corrupción a todos los niveles, la violación de la constitución, las leyes y normas, entre otras muchas, pero también lo que no enriquece la política.

Si bien es cierto que hace parte de la política la crítica objetiva, constructiva, sustentada y fundamentada, de las acciones que se han llevado para desarrollar necesidades que benefician a la comunidad en general, contribuye y de manera decidida a la politiquería la difamación, la calumnia, la injuria, el manoteo y la burla que se hacen en las redes sociales y medios de comunicación a las otras ideologías partidistas y a los políticos, que nada bien le hacen a la Política. Es más, van en contravía de la imagen de la política. Si hay críticas a la gestión de cualquier gobierno o político, la misma admite denuncias ante la justicia y órganos de control y por supuesto una crítica constructiva y objetiva enaltece la política y es bienvenida para divulgar en cualquier medio.

En la democracia participativa, en la que es posible que cualquier ideología o partido triunfe, toda la sociedad debe estar sujeta a esa premisa, y es válido que las acciones tendientes a beneficiar el bien común, se hagan bajo la óptica ideológica del que triunfo en las urnas, siempre y cuando cumpla con las leyes, procedimientos, costumbres y normas éticas. No por ello tienen que ser siempre objeto de crítica burlesca de la oposición.

El bajo nivel educativo y cultural que se evidencia en las redes sociales en Colombia con la ejecución de memes, caricaturas, fotografías descalificativas con montajes, fake news y comentarios y aseveraciones sin fundamento que tocan el código penal, se volvió reiterativo, normal y una práctica absolutamente desagradable y deplorable, que en nada enriquece a la política como ciencia de ciencias. Eso también es politiquería y el que lo hace también es un politiquero de la más baja condición.

Nadie es ajeno a la política y todo el mundo se benéfica de ella de una u otra forma, por eso no es lógico escuchar “Yo soy apolítico”, “A mí no me gusta la Política”, “Yo no voto”, “Para que votar”, “Detesto a los políticos” en vez de decir “Detesto a los Politiqueros”, entre otros muchos dichos y esa modalidad no enriquece la democracia participativa y a la política, en nada.

Por un futuro mejor del país, dignificar la política se hace absolutamente necesario y es tarea de todos y debe ser un propósito nacional. No hacerlo fortalece y de manera decidida la Politiquería que tanto daño le ha hecho a Colombia, junto con la corrupción que es su gran aliado.

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Acerca de Fernando Orjuela Galeano 27 Articles
La Política, el arte, las tertulias y escribir son sus grandes pasiones. La tranquilidad del campo cabalgando y apreciando el ganado es tal vez, lo que mas goza y le da satisfacción, sin embargo una buena conversación es lo que mas lo reconforta, pero sin lugar a dudas lo que mas admira es la inteligencia del ser humano.