¿Qué parte de NO politizar una pandemia les falta por entender?

Julio Mario Salazar Restrepo

Julio Mario Salazar
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Julio Mario Salazar

No estoy muy seguro que todo el mundo entienda lo mismo cuando se dice que hay temas que no se pueden politizar. Claramente no somos el único país donde esté pasando que el tema del COVID se haya vuelto una discusión entre la izquierda y la derecha; así que de que se puede, se puede ¡Pero es que no se debe! Politizar un tema como una pandemia, lo que muestra es un reflejo de la mala calidad de líderes que tenemos en Colombia. Todo el que esté haciendo cálculos electorales para definir qué posición tomar respecto a lo que pase con el COVID, para mí, es un parásito que nunca debería ser elegido para ningún cargo público. 

Cuando un tema se “politiza”, los políticos necesitan movilizar a la opinión pública hacia una u otra posición, que usualmente es muy simplificada, con la intención de que eventualmente se convierta en votos. Dado que el voto es muy emocional, la posición no puede ser muy compleja: A usted le preguntarán… “¿Vota por la vida o por la economía?”. Mientras más blanco o negro, más sirve como material electoral porque se sabe que la gente poco vota por un “depende”. Vota por algo más tangible; “ese señor era el que en el senado defendía que la vida es más importante que cualquier indicador económico” (algo que suena muy noble cuando se reduce de esa manera). O un; “ella fue la que defendió a los pobres que iban a obligar a trabajar sólo por cuidar los bolsillos de los ricos” (una falsa afirmación que apela a ideologías de izquierda). Esas aseveraciones calan y cogen fuerza especialmente cuando se demoniza la posición contraria, y de esa forma, movilizan a las personas comunes y corrientes para que repitan y repitan estos slogans que luego se conviertan en la forma de identificar al partido y así conseguir los votos. Pocos van a votar por el candidato que decía “depende”, votan por el candidato que identifican como el de “la economía”, o como el de “la vida”. Los que quedamos en el medio, los que entendíamos que de verdad era una falsa dicotomía y que las decisiones tocaba tomarlas “dependiendo” de muchos factores que hacen la realidad mucho más compleja, pues nos quedamos viendo cómo se demuelen los unos a los otros, mientras todo se va para el carajo.  

Cuando un tema se politiza, la popularidad se vuelve un tema central y las decisiones se toman en función de lo que genere más votos para el partido. Pero yo pregunto… ¿Será que en un tema como una pandemia, lo que sea más popular es lo mejor para enfrentar tanta incertidumbre? ¿Es que acaso la gente tiene la suficiente información como para tomar una posición coherente incluso respecto a sus propios intereses en algo tan desconocido como lo que estamos viviendo? ¡Claramente no! ¿Quién carajos sabe cómo hacer una proyección epidemiológica que se pueda cruzar con un modelo de escenarios económicos para comparar cuanta gente se muere en cada situación teniendo en cuenta el corto y el largo plazo? ¡Pues nadie! Entonces; lo que es popular o no, es IRRELEVANTE. El gobierno se tiene que encerrar a discutir los diferentes modelos y con la información que tenga acordar la mejor decisión posible para luego salir a comunicarla como una estrategia unificada de nación para que todos la sigamos. La única manera de generarle confianza a la gente, para que se porten con disciplina, es que se presente una posición concertada que las diferentes autoridades salgan a respaldar públicamente. ¿Quién va a estar tranquilo con una estrategia de Pruebas, Rastreo, y Aislamiento Selectivo Sostenible (PRASS), si el presidente dice un cosa y la alcalde dice otra, atribuyéndole además a través de los micrófonos, intenciones oscuras al gobierno nacional? 

Mientras haya políticos vociferando y acusando a los “otros” con que nos quieren matar, que no les importa sino X o Y, pues la gente empieza a perder por completo la confianza, empieza a tomar posiciones desinformadas, contradictorias y poco racionales; termina ejerciendo presión y a meterle emociones a un debate que debería ser totalmente técnico. En una situación de pandemia donde hay tanta incertidumbre, lo que más salva vidas es la cohesión alrededor de una toma de decisiones basadas en datos y en la alimentación de los modelos con la constante incorporación de la nueva información que se va produciendo. Las hipótesis y su comprobación, a medida que hay más y más información, es un proceso continuo sobre el cual debe existir completa confianza para que vayamos ajustando el comportamiento a lo que se va descubriendo objetivamente. Es la manera de quitarle el espacio a teorías conspirativas que alimentan la desobediencia a partir de la desconfianza. Un debate politizado es la antítesis del proceso que se requiere; y son esos políticos imprudentes los que están causando muertes evitables simplemente porque sus egos o sus aspiraciones políticas se están superponiendo a lo que es mejor para los colombianos. 

 

Julio Mario Salazar
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Vivir muchas y diversas experiencias con algo de hedonismo, enriquecerse con lecturas de todo tipo. Estimular la mente y compartir… porque la existencia es una aventura totalmente interior e individual, pero el significado de la misma lo encuentras en tu relación con los demás. Ingeniero Industrial de La Universidad de los Andes y MBA del Instituto de Empresa, pero Economista Político por pasión. Desde VP de multinacional grande, cabeza de empresas tecnológicas pequeñas, hasta funcionario público por puro amor al servicio. He vivido en Estados Unidos, España y Alemania solo por experimentar, ¡pero siempre vuelvo queriendo más a Colombia!