RAQUELITA MI MAESTRA | Armando Barona Mesa Clic para tuitear

Raquelita Franky Alzate, hija y sobrina de maestros, vive en Cali en el discreto retiro de la casa cural en una iglesia donde su sobrino es el párroco. Mantenemos un contacto y me llena de júbilo cuando la veo y converso con ella. Es el recuerdo vivo de una niñez lejana en la ciudad de Cartago. Me enseñó a leer y a escribir y me entregó el contacto con la vida severa, cuando abandoné las líneas de la infancia y tuve uso de razón.

Con motivo del nuevo año me envía, con su linda letra palmer, una hermosa tarjeta en la que evoco con saudade aquellas lejanías que la nostalgia mantiene vivas, como una brújula. También yo le deseo un año venturoso. Y sea momento para decirle que sigo siendo su alumno y me regocija el recuerdo. Le escribo este poema, que en algo dice mi gratitud.

GRACIAS MAESTRA MÍA

A RAQUELITA FRANKY

Gracias mi maestra
por enseñarme el sol y los astros.
Gracias mi maestra
por entregarme las letras y los números.

Gracias maestra mía
por darme la ensoñación
y el flujo de quimeras
en el que cada día vencían
mis sueños alocados.
Gracias por conjugar
una frase en el centro
de mi mente de niño.

No puedo olvidar tu mano
blanca y tu sonrisa abierta
que iban iluminando mi camino.

Raquel como el ideal de Jacob
o la flor del desierto que buscaba
el peregrino.

O el río del saber de Heráclito
que nunca acaba de pasar.

Gracias maestra mía,
porque mi sueño tampoco ha pasado
ni las enseñanzas que abrían puertas.

Sigo siendo un alumno
que inhala en los amaneceres
el perfume del justo

y sustrae de su mundo
la oscura opacidad de los malvados.
Quiero ser bueno, como tu me enseñaste,
en este inquieto y arisco desfile de la vida.

Armando Barona Mesa
+ posts

Abogado, escritor, periodista, historiador, excongresista, exembajador

Comparte en Redes Sociales