Reales reformas

IVÁN CANCINO G.

@CancinoAbog

Reales reformas columna de Iván Cancino. Clic para tuitear

La justicia de este país necesita cambios, pero no los que se están proponiendo. Los problemas graves del sistema acusatorio no se solucionan con quitar beneficios o agravar penas o crear delitos, se solucionan con medidas que de verdad contribuyan a eliminar los males reales de nuestra justicia acusatoria.

Veamos: hay dos tipos de soluciones, las físicas y las conceptuales.

Entre las primeras están: Darle a cada juez una sala de audiencias, un buen número de retrasos se da por no tener lugares para adelantar los procesos.

Actualmente, los jueces comparten salas y si no hay disponibles, pues no hay audiencia. Que cada fiscal tenga al menos dos investigadores de policía judicial, ya que hoy fiscales con 500 procesos comparten investigadores entre varios.

Implementar recursos tecnológicos, entre los que se incluya alguna plataforma o aplicación que permita que las audiencias y la notificación de estas se pueda realizar en pocos minutos, para que elimine las horas y horas que pasan los fiscales haciendo fila en los centros de servicios o solicitando audiencias, en perjuicio de su labor real: investigar y hacer justicia.

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Entre las propuestas conceptuales está: Que las penas establecidas en los tipos penales tengan una explicación clara, que se sepa el por qué y para qué un delito tiene 8 o 10 años de pena mínima.

Hoy no hay un solo congresista que pueda demostrar por qué se le pone a un delito una determinada pena. Que se entienda que la medida de aseguramiento es una excepción, y que dejen de solicitar, autorizar, realizar la captura y pedir medidas para el público, por presiones mediáticas o de popularidad y no basados en criterios reales de constitucionalidad.

Muchos celebran las soluciones que hoy cursan en el Congreso, pero no miran el fondo. Aplauden la pena perpetua para delitos sexuales contra menores, sin antes establecer cómo va a disminuir esto el ataque censurable y deleznable contra la niñez, que es el fin perseguido. Aplauden que se elimine la casa por cárcel en ciertos delitos, pero sin saber si eso cumple los fines de la pena.

Muchos actúan, proponen y deciden sobre la legislación de la justicia solo para aplacar las masas que piden sangre, que se alimentan de un criterio errado de justicia basado en la venganza y no en prevención o resocialización.

Los delitos y sus penas en todas sus etapas no deben ser tratados como un tema populista o a la ligera, aumentar penas o crear delitos seguramente les merecerá el aplauso de algunos, pero también merecerá el reproche de la historia y el perjuicio de derechos y garantías de las víctimas.

Qué bueno sería aplicar bien los preacuerdos y los principios de oportunidad sin restricciones diversas a ser proporcional al beneficio que se obtenga de los mismos. Reflexión, ponderación y mucho estudio se requiere en el Congreso de Colombia.

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PD: Abelardo De la Espriella está generando precedentes para que cualquier persona lo piense antes de meterse con la honra de alguien.