Repensando La Derecha Colombiana – Primera Parte

Juan Camilo Vargas

@JuanCVargas98

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Resulta evidente que con el pasar de los días se ha venido dando una polarización interesante en nuestro País. Es entendible que dentro de esta democracia liberal colombiana se den estos complicados, pero necesarios vaivenes en los temas sociales y políticos. El choque que a diario se estremece entre «izquierdas» y «derechas» ha dado cabida a un sinfín de discusiones en las que, muy al estilo colombiano, es menester mantener la estética en la forma a pesar de que el contenido esté vacío. No se conversa ya; se debate. Lo complicado de este presente que atestiguamos es que hay un notorio vacío en los argumentos, planteamientos, alternativas e ideas que de lado y lado se debaten, terminando siempre con castillos edificados en el aire y pocas conclusiones viables. 

Soy de los que cree que primero es fundamental hacer una autocrítica que permita analizar nuestros planteamientos para luego poder hacer juiciosas críticas a nuestros detractores. Conocernos a nosotros mismos es la primera señal de victoria en esta convulsa lucha contra los enemigos de la Patria y la tradición. El propósito de esta columna es bosquejar problemas y soluciones para aquellos que se precian de llevar un ideario adscrito a los movimientos de derechas en Colombia.  

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En nuestro País se encuentra la izquierda por doquier, no distingue entre jóvenes y adultos, posee cabezas visibles de todas las edades, y a pesar de sus conflictos internos, cuando se trata de enfrentar a los que no piensan como ellos, se organizan perfectamente. Con la derecha, ni siquiera se sabe quién es verdaderamente de derecha. Con algunas excepciones interesantes, como Fernando Londoño Hoyos y el joven Samuel Hoyos, a los que se dicen de derechas les da miedo afirmar que lo son. Hoy está muy de moda el ser de «centro», una creación extraña en la que lo único que está claro es que no hay nada claro. En la vida es menester tomar posiciones, la derecha no puede jugar al juego de la corrección política, los legisladores de derecha no pueden comprometer sus principios, y precisamente eso es lo que sucede hoy en Colombia.  

Una solución para este problema, aunque complicada, es empezar a ser coherente con lo que se piensa y lo que se hace. Los legisladores están en el Congreso porque sus votantes los elegimos para representarnos, porque sus ideas se asemejan a las nuestras. Si ellos no hacen su trabajo, castiguémoslos en las urnas, no les permitamos seguir ejerciendo sus labores a título nuestro. El primer paso para que a la derecha le empiece a parecer bueno ser de derecha es llevar a cabo acciones positivas en contra del desorden y en pro de la Patria. El pueblo colombiano debe comprender que se necesitan, fundamentalmente, hombres capaces de liderar con virtud y establecer un orden perdido. Votando por principios y no por intereses particulares es cómo se empiezan a arreglar las cosas.  

El papel elemental que la derecha debe tomar es el de apropiarse de espacios locales en vez de querer abarcar todo el País, logrando poco más que nada. La derecha debe dejar de enfocarse en las grandes corporaciones, en favorecer los intereses privados de grandes capitales, en alinearse con la burocracia y los comportamientos burgueses, en vez de aquello, debe acercarse más a los ciudadanos del común: al artesano, al panelero, al pequeño arrocero, a los pequeños productores del campo. En palabras de Rod Dreher, «dejar de preocuparse tanto por Wall Street y empezar a preocuparse más por Main Street».

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Esta es por ahora una corta, pero necesaria reflexión acerca del tema que tanto necesita sopesar una derecha que no existe, o mejor, no desea existir en Colombia por el miedo a ser tildado de cualquier adjetivo negativo. 

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Acerca de Juan Camilo Vargas 46 Articles
Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria