Repetir la historia

JULIAN BUITRAGO

@jbagbam74

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Soy uno de los mayores defensores del gobierno de Andrés Pastrana. Todavía creo que en algún momento la historia le reconocerá la labor titánica que emprendió para cambiar ante el mundo esa imagen de estado paria que nos quedó después de presidentes complacientes con narcos o elegidos por ellos.

La década del 90 fue una de las más violentas en la historia de nuestro país. Después del proceso de paz con el M19, que como premio por quemar el Palacio de Justicia terminó escribiendo nuestra nueva Constitución, o del supuesto sometimiento a la justicia del cartel de Medellín y su líder Pablo Escobar, a quien le construyeron un hotel cinco estrellas, desde el que siguió delinquiendo hasta que se hizo insostenible el cañazo, y tuvo que asociarse el gobierno de Gaviria con los Pepes, unos bandidos igual de malos al capo para darlo de baja, siguió la compra de la presidencia por parte de Ernesto Samper con plata del cartel de Cali. Tanto desgobierno permitió que la guerrilla de las Farc se multiplicara por todo el país y que los hacendados se armaran hasta los dientes para defenderse porque el Estado era incapaz de prestarles seguridad.

Tanto desgobierno permitió que la guerrilla de las Farc se multiplicara por todo el país y que los hacendados se armaran hasta los dientes para defenderse porque el Estado era incapaz de prestarles seguridad. Clic para tuitear

Pastrana recibió un país completamente inviable y para rematar la tormenta perfecta, una crisis económica en los mercados emergentes nos causó estragos durante 1999, ocasionando una contracción del PIB del 4%.

Pastrana se hizo elegir prometiendo hacer la paz con las Farc. Desde un comienzo mostró sus cartas y la mayoría votó por él conociendo sus intenciones. Tal vez lo más polémico de sus negociaciones fue la zona de despeje , en la que esos bandidos hicieron lo que les dio la gana, pero no nos digamos mentiras, el país entero estaba bajo su control. No se podía salir a ninguna carretera porque se corría el riesgo de caer en una pesca milagrosa del honorable Romaña y la tercera parte de los alcaldes debían despachar desde las capitales departamentales ante la imposibilidad de hacer presencia física en sus municipios.

Paralelo a las negociaciones, Pastrana decidió profesionalizar a nuestras FFMM y pedirle ayuda a nuestro principal socio para enfrentar la amenaza de las drogas. El Plan Colombia se convirtió en la herramienta que cambió el balance de la guerra, pero hubiera sido imposible sacarlo adelante si en la mente de los políticos de Estados Unidos y Europa las Farc seguían siendo vistas como unos Robin Hood y no como los narcoterroristas que en verdad eran ( y son.)

El expresidente se jugó su prestigio y su popularidad mientras preparaba al Estado para enfrentar a su mayor enemigo en caso que las negociaciones fracasaran, como en efecto sucedió por la prepotencia de su contraparte, que llegó al descaro de secuestrar un avión y aterrizarlo en la zona de despeje. Cruzaron una línea roja que hizo insostenible el proceso.

Seguramente si hubiera dejado pasar el hecho como hizo nuestro Nobelbrecht con tantos delitos atroces, habría firmado un acuerdo entregando mucho menos de lo que cedió el príncipe.

Hoy Duque recibe un país en situación económica y social similar al que le tocó heredar a Pastrana pero con unos agravantes: Tenemos cultivos ilícitos en máximos históricos que nuestras propias instituciones blindaron prohibiendo la fumigación. Las Farc tienen brazo político con curules a dedo en el Congreso y brazo militar al que llaman “disidencias” pero que son la misma vaina. Por cuenta de la alcahuetería con criminales hoy todos los grupos de presión recurren a las vías de hecho para hacer sus reclamos y producto del adoctrinamiento y el lavado de imagen en los medios de comunicación, una parte importante de la opinión cree que esas vías son justificables.

El Presidente Duque tiene un carácter sereno y conciliador, pero recibió un país completamente polarizado en que cualquier acción que ejecute será tergiversada o criticada por alguno de los dos bandos. Si negocia la mitad del país lo acusará de debilidad y de ser otro Santos. Si gobierna con mano firme la izquierda a la que le encanta victimizarse dirá que es un dictador peor que Maduro y Ortega juntos. Mientras tanto los problemas crecen y a nuestro mayor aliado, el Presidente Trump, acostumbrado por su experiencia como empresario a exigir resultados en corto plazo, se le agota la paciencia ante la falta de acción contra la producción record de drogas.

En el país del realismo trágico las historias se repiten. Pastrana recibió una herencia maldita y a Duque le llegó una peor. Le tocará tomar decisiones difíciles para enderezar el rumbo, sabiendo desde ya que somos unos desmemoriados, desagradecidos, sacaculistas, que sólo sabemos criticar. Todo será su culpa y deberá cargar con la cruz de una escasa popularidad, pero como bien lo dijo alguna vez, no está ahí para cosechar aplausos ni para ganarse premios. Tendrá que desmontar el narcoestado que nos dejaron impuesto los mismos que hace 20 años ya habían intentado lo mismo y casi lo logran, de no ser por el maltratado Pastrana.

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Julián Buitrago
Acerca de Julián Buitrago 8 Articles
Administrador de Negocios, economista.