Santa María La Antigua del Darién

Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Coronel Alfonso Plazas Vega

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Coronel Luis Alfonso Plazas Vega

Qué es el Darién

Para hablar de este lugar primero debemos precisar dónde queda el Darién. Se trata de una región al nororiente de Colombia sobre el mar Caribe. Allí se encuentra una rada, bautizada con el nombre: golfo del Darién.

El golfo del Darién es una extensa bahía de aguas multicolores y cálidas en la parte sur occidental del mar Caribe, entre Panamá y Colombia. En su parte más meridional contiene al golfo de Urabá  en el cual vierte sus aguas el río Atrato, después de recorrer el nororiente del territorio colombiano.

El área territorial alrededor del delta del río y sobre el golfo del mismo nombre se llama la región del Darién. Es un espacio selvático, con un alto nivel de pluviometría, malsano y que aún hoy en día presenta dificultades para vivir, por falta de desarrollo y de modernización. El Darién comprende la parte sur de Centroamérica y el noroccidente de Suramérica. La espesa selva ha constituido históricamente una barrera natural entre ambos subcontinentes. No existen en la actualidad vías terrestres de comunicación que atraviesen la zona. Los gobiernos de Colombia y Panamá no se han decidido a desarrollarla por los enormes costos que conlleva, por eso la han denominado el “Tapón del Darién”.

La palabra Darién se originó en la lengua de una tribu indígena exterminada por los Conquistadores, que vivía a lo largo del río Tanel el cual desemboca en la margen izquierda del bajo río Atrato. Los españoles degeneraron la palabra y nació el vocablo “Darién”.

 

Llegada de los españoles. Fundación de Santa María de la Antigua.

Cuando los españoles llegaron a esta región, encontraron una muy fuerte resistencia armada de tribus comandadas por el Cacique Cémaco. Los combates con estos fieros guerreros nativos asustaron a los peninsulares, provenientes en su mayoría de Andalucía, quienes viéndose perdidos porque en cada refriega tenían muchos muertos y heridos, se encomendaron a la Virgen de la Antigua, venerada en Sevilla y en Logroño, y le prometieron que si salían triunfantes en la guerra de conquista,  le darían su nombre a la primera población que lograran fundar.

Para el mes de septiembre de 1510 los conquistadores lograron derrotar a Cémaco. Una vez que pudieron establecer los fundamentos de un nuevo poblado, en cumplimiento de la promesa hecha a la Virgen, lo bautizaron Santa María de la Antigua del Darién. Esta población buscaba remplazar a un Fuerte que no lejos de allí construyeron inicialmente, pero los indígenas lo destruyeron, incendiaron y masacraron a sus ocupantes: San Sebastián de Urabá.

Quien derrotó a las tropas de Cémaco y escogió el lugar del asentamiento fue Vasco Núñez de Balboa, constituyéndose en el más apreciado, afamado y obedecido jefe español en esa región.

Trazados los planos de la población, procedieron al nombramiento de un Alcalde, que recayó en Martín Fernández de Enciso. Lamentablemente, el improvisado gobernante fracasó en el manejo de las gentes, y en cambio consiguió la animadversión tanto de las tropas como de los colonos.

La iglesia de la Antigua del Darién, la primera levantada en tierra firme en el continente americano, fue la adaptación como templo religioso, de la mejor construcción que tenían los indígenas: la casa donde vivía Cémaco.

El Alcalde Fernández de Enciso, considerado déspota y avaro por las restricciones que tomó contra el apropiamiento del oro, que era el objeto de la codicia de los colonos, cometió la imprudencia de amenazar con el regreso al fuerte de San Sebastián de Urabá, ya completamente borrado del mapa.

Núñez de Balboa tomó cartas en el asunto, pues la situación del gobierno de la pequeña fundación lo ameritaba. Lideró la inconformidad de los colonos, e invocó leyes españolas, destituyó a Fernández de Enciso proclamó un Cabildo Abierto el cual eligió un gobierno municipal, siendo esta la primera ocasión en el Nuevo Mundo en la cual se estableció una autoridad por elección popular. Los colonos escogieron dos alcaldes: Martín Samudio y Vasco Núñez de Balboa.

Núñez de Balboa, Alcalde de una próspera población.

Fue Vasco Núñez de Balboa el real fundador en 1510 de Santa María de la Antigua del Darién.  Posteriormente él mismo asumió la alcaldía del pueblo. En tal condición mejoró las relaciones con los indígenas, tratándolos bien, buscó su amistad y prohibió que los esclavizaran. Impidió que sus 300 hombres saquearan a los nativos; no repartió las tierras, ni estableció impuestos, ni atropelló a los caciques. En esa forma consiguió de ellos su ayuda espontánea y alimentos. Ordenó que los españoles sembraran maíz y yuca y desarrollaran la cría de cerdos traídos de España. Gracias a esas medidas el poblado prosperó y permitió la llegada de más colonos y exploradores.

Santa María la Antigua del Darién fue la primera sede episcopal de todo el continente, regida por un Obispo. Adicionalmente la comunidad de San Francisco estableció allí un convento construido en madera y con techo pajizo. Se construyeron en la misma forma, casa de Gobierno, y residencias para los notables del lugar, relativamente bien dotadas.

Designada capital del territorio denominado Castilla de Oro, sirvió de base de operaciones para el establecimiento de otras fundaciones y poblados durante esos años. Allí vivieron así fuera temporalmente conquistadores importantes como el propio Balboa, Francisco Pizarro, Diego de Almagro, Pedro Arias Dávila y Pascual de Andagoya.

La población de Santa María la Antigua del Darién llegó a ser de cuatro mil personas entre indígenas, y españoles dedicados a tareas de colonización y conquista. Sirvió también de centro comercial para las tribus vecinas

De allí partió la expedición que con la ayuda de los indígenas permitió a Vasco Núñez de Balboa descubrir el Océano Pacífico el 25 de septiembre del año de 1513.

La Antigua del Darién se viene a menos

Luego del descubrimiento del Pacífico, la Corona Española nombró a Pedro Arias Dávila, Gobernador de la región del Darién.

Un mal gobernante es la tragedia de los pueblos y la decadencia del orden y las costumbres. Pedrarias, como se le llamó, llegó a Santa María de la Antigua del Darién en 1514, con cerca de 2.000 personas, entre hombres y mujeres, profesionales de varias disciplinas y oficios, soldados y artesanos.

Gracias al magnífico gobierno de Vasco Núñez de Balboa, el Rey de España, mediante real cédula firmada el 10 de julio de 1515 en Burgos, le concedió a Santa María la Antigua del Darién, Escudo de Armas.

La Corona española le dio claras y precisas instrucciones sobre el gobierno que debía ejercer, pero Pedrarias no era un hombre ni disciplinado, ni leal, ni competente. Al poco tiempo de su presencia en el Darién el caos fue el común denominador. Las normas para que los colonos se proveyeran su propio sustento mediante la agricultura y la porcicultura, no continuaron con el nuevo Gobernador. Este, al igual que lo sucedido en muchas partes con varios conquistadores españoles, pensó que el progreso lo iba a conseguir haciendo esclavos a los indios para ponerlos al servicio de los colonos, lo cual generó problemas desde el comienzo. Los indígenas se negaron a trabajar, y la comida se acabó pronto. Al desorden siguió el hambre, y al hambre las enfermedades.

La perniciosa influencia de Pedrarias y la tolerancia del Obispo Fray Juan de Quevedo, el primero que gobernó una Diócesis en este continente, permitió que los colonos atracaran a los nativos y los esclavizaran en la medida en que pudieron hacerlo.

Las indias eran violadas y se dice que Pedrarias se jugaba los indígenas que eran de su propiedad, al ajedrez. Este desgobierno no podía continuar. Como quiera que la colaboración voluntaria de los indios, desapareció, los alimentos escasearon, los colonos se marcharon y el pueblo empezó a derruirse por falta de mantenimiento.

La única función que se mantuvo fue la de servir de base de operaciones para las expediciones al interior, pero en medio de un ambiente hostil por parte de los nativos y de una evidente degeneración de las costumbres de los conquistadores, todo lo cual causó la muerte a muchos españoles.

La Antigua del Darién abandonada por decreto

En 1520 por disposición Real a Pedrarias lo trasladaron a la ciudad de Panamá. Santa María la Antigua del Darién sobrevivió cuatro años más, bajo la dirección de don Gonzalo Fernández de Oviedo. Pero en 1524, Pedrarias desde el Itsmo ordenó pasar la capital de Castilla de Oro a Panamá. Se llevó las personalidades, el ganado y las municiones. A la Antigua del Darién, mandó desalojarla y despoblarla por completo.

A los pocos meses de evacuada, el mismo año de 1524, los indígenas asaltaron y quemaron el poblado. La floreciente ciudad que gobernó Balboa, quedó abandonada y se recubrió de selva, hasta que desapareció del todo.

Posteriormente la región de Urabá, sede de Santa María la Antigua, se vio envuelta en guerras fratricidas entre indígenas Kunas y Emberá, guerras que se mantuvieron por dos siglos.

Como quiera que los piratas ingleses y holandeses se abastecieran de la región, a pesar de su abandono, la corona española prohibió durante el siglo XVII, bajo pena de muerte, el tránsito por el río Atrato. Tal la razón por la cual esta región no tuvo el progreso del período colonial español. Para remate, los gobiernos democráticos después de la independencia también la tuvieron abandonada, hasta la aparición de las grandes plantaciones de banano. Y con esta fruta tropical producida en proporciones nunca vistas, llegó un desarrollo incontrolado. Es decir, hubo riqueza, pero no progreso. Esto trajo consigo las confrontaciones violentas y sangrientas de Urabá que solo vinieron a terminarse durante el gobierno del Presidente Álvaro Uribe, y que pueden volver a aparecer.

Reconstruyendo la memoria histórica

Ya en llegado el siglo XX, durante muchos años los arqueólogos buscaron la ubicación de Santa María la Antigua del Darién. Algunos pensaron que podía quedar en territorio panameño. Después de mucha investigación, finalmente encontraron en 1957, unas ruinas que se consideran como las de la histórica población,  están ubicadas en el área rural del municipio colombiano de Unguía, departamento del Chocó.

Arqueólogo del Incah, analizando unos cimientos

Hoy existe un pequeño caserío ocupado hace apenas unos años. Tiene una capilla reconstruida por la diócesis de Apartadó en 1994,  sobre el sitio que se supone fuera el emplazamiento de la catedral española del siglo XVI. Se han desmontado varios potreros dedicados a labores agropecuarias de subsistencia., por los sencillos habitantes del lugar.

Finalmente, el año 2019 por disposición del del Ministerio de Cultura, el 4 de abril de 2019, fue inaugurado   el “Parque Arqueológico e Histórico de Santa María de Belén la Antigua del Darién”.

Son alrededor de 50 hectáreas en las cuales se encuentran los vestigios de un poblado indígena que se estableció allí, posiblemente desde el siglo XII, en el mismo lugar de la población original fundada por Balboa. Esto se establece por los objetos encontrados en ese lugar por los investigadores, como espadas, armas de fuego que datan de la época de la conquista, monedas y vasijas de origen español diferentes de las indígenas.

No hay restos de las construcciones, porque como era de madera y fueron objeto de un incendio, no quedaron huellas. Para preservar los objetos y documentar los hallazgos, se fundó una casa museo. Aunque no hay restos de edificaciones porque todas eran de madera, los arqueólogos del INCAH (Instituto Colombiano de Arqueología e Historia) y los habitantes de la zona tienen claro que el poblado buscado durante siglos estuvo allí.

Luis Alfonso Plazas Vega
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Sin duda el más caracterizado y eficiente director de estupefacientes de Colombia. Enfrentó a las mafias del narcotráfico siendo funcionario durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre agosto de 2002 y noviembre de 2004. Oficial del Ejército Colombiano, ingresó a la edad de quince años como cadete de la Escuela Militar y alcanzó el grado de coronel, con el cual se retiró en 1992. Es Administrador de Empresas de la Universidad América, especializado en Administración Pública de la ESAP, Diplomado en Alta Gerencia en la Universidad de Los Andes y Diplomado en Asuntos Internacionales en la Sociedad de Asuntos Internacionales de Madrid. Se ha desempeñado como agregado militar en Madrid, Ministro plenipotenciario en Pretoria (Sudáfrica). Delegado de Colombia en la Novena Conferencia de la UNCTAD en Midrand (Sudáfrica).