Sinceras Felicitaciones en el Día del Buen Padre

Alvaro Mejía Vásquez

Alvaro Mejía

@Lacnico4

Sinceras Felicitaciones en el Día del Buen Padre. Columna de Alvaro Mejía V. Clic para tuitear

Dios en su infinita sabiduría hizo las especies diferentes. ¿Qué tal todos pensando lo mismo y con los mismos gustos? Aunque hoy, por lo de la igualdad parece que somos iguales en muchos aspectos, pero no, lo bueno de la vida es que están y deben existir las diferencias, en cuanto a los papás los hay buenos y malos, pero un buen papá es el que sigue viendo a sus hijos como sus niños, es aquel que quiso una mujer por el solo hecho de estar enamorado y deseoso de compartir alegrías, tristezas, triunfos y fracasos.

Con el tiempo y muchas veces esperando lo mejor Dios lo premia con un heredero y a veces con dos de una vez, (@mujerdelvino  y @tatamejiag) que felicidad hay en su corazón cuando los ve moviéndose por sus propios medios cobijándolos con los ojos llorosos y su corazón henchido de un orgullo sano de ver ese hijo. Que disfrute es sacarlos de la cama y cargarlos con sus “piyamitas”  aún mojaditas, pasearse por la casa con ellos con sus cuerpos en formación. La vida sigue y día tras día sigue su rumbo y cada cual hace su vida y la de él es trabajar para esa familia que se creció de la noche a la mañana.

 Los pensamientos se le cruzan en el lugar de trabajo y a ratos hace llamadas a la casa para averiguar por esa familia creciente, un buen papá no ve la hora de salir de su empleo para llegar a casa a abrazar primero a su esposa que sin ella no sería papá y después a su descendencia, quitarse la ropa de trabajo y jugar al caballito aún con el cansancio del día convirtiéndose en otro niño más o a las escondidas o a las lecturas o invenciones de cuentos donde para los hijos se convierte en ídolo, en el súperman,  pues  en casi todos los cuentos el siempre gana o es el triunfador, al salir con ellos cogidos de la mano  brincando por los charcos  que salpican la alegría, les  muestra las nubes con sus figuras momentáneas de ballenas, elefantes, perros  y haciéndoles ver la vida como un juego, al encontrar un hormiguero para él es la vía de contarles cómo trabajan llevando el peso de una hoja para su casa.

 Ésta va pasando y los hijos van creciendo y él lógicamente va envejeciendo, visto muchas veces por sus hijos en una persona muy diferente, pues las ideas ya no son las mismas sino que cada uno tiene las propias, ellos crecen y ya son los hijos los que sostienen con el amor esa jornada de la vida.

Para ellos que fueron vigorosos, trabajadores defensores de ese hogar se ven ahora, relegados, no como un estorbo pero si ya hay un distanciamiento por circunstancias de la vida. Un buen papá debe sentirse orgulloso de ver que un día él los cargaba y jugaba con ellos, y ahora son los hijos los que llenan de amor esa cajita de nostalgias sacándolos a pasear y recordando con alegría esos momentos pasados.

Benditos los papás que se hacen querer por respeto y no por miedo, los que sacan tiempo para estar con ellos, los que con ejemplos enseñan más que con palabras, los que reconocen sus errores para que aprendan lo que es el perdón. Papá gracias por respetar a mi mamá pues tu ejemplo me enseña a valorarte más y por ende a respetar a las mujeres.

Para muchas mujeres que les tocó por cualquier circunstancia levantar los hijos ella solita también debemos felicitarlas pues fueron padre y madre a la vez.

 Y para aquellos que no fueron padres biológicos también felicitaciones pues descubrieron delante de si otra manera de habitar el mundo, tal vez igual de cariñosos como el mismo hermano y a veces hasta más.

Álvaro Mejía Vásquez
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Paisa. Voluntario como bombero, guarda de tránsito y Paramédico. Ciclista, atleta, tenista, presidente de dos ligas en Medellín: la de tiro con arco y la de ciclismo recreativo, creyente, periodista del Ciprec, poeta, periodista y escritor. Promotor Ambiental, de Convivencia, de Seguridad ciudadana y Veedor Cívico Papá de gemelas. Vivo en Medellín,