Todo lo que nos falta y un cuento corto Clic para tuitear

El otro día con tristeza y vergüenza atendía la queja de un alemán que vino a vivir a Acacias Meta con el sueño de innovar en el campo colombiano, me preguntaba:
¿Por qué será que acá en Colombia uno tiene que estar encima de la gente para que haga su trabajo?

Y me contó de cómo había pagado varios abogados para que llevaran sus procesos, y todos lo habían robado, ahora se encontraba en una encrucijada ya que no creía en ellos, no solo los abogados de Colombia le habían pagado mal, también los trabajadores de su finca.

Y es verdad, pensaba yo para mis adentros, no solo le ha pasado a este alemán, también a muchas personas de acá. El estar detrás de la gente para que haga sus tareas es un trabajo de policía muy harto, se supone que se habla y se dice qué se necesita y cómo se necesita, y de inmediato existen expertos en cada área que llevan a cabo tal petición.

Colombia es un país hermoso en el cual yo no pierdo mi fe, creo que los colombianos somos muy afortunados de la producción de alimentos de nuestra tierra, la creatividad que tenemos, la resiliencia con que afrontamos la vida, pero aun así nos siguen faltando cosas. Nos falta orden, disciplina y constancia.

Es impresionante que de un momento desagradable podamos sacar beneficio y aprendizaje, nacen grandes ideas, pero nos cuesta concretarlas, hemos aprendido a vivir al día y colocando en nuestra boca “bueno, que más se puede hacer” cayendo en una resignación, pero no mejoramos, no nos enseñaron a cazar nuestros sueños, nos enseñaron a hacer las cosas bien cuando tenemos un policía al lado.

¿te imaginas donde todos tuviéramos ese sentido de responsabilidad? ¿Dónde cada uno hiciera su tarea? Y no me refiero solo a un trabajo, también a cada asignación como; ser padres con excelencia, hijos con excelencia, ciudadanos con excelencia, esa pareja con excelencia, un hogar con excelencia, si así fuera Colombia sería el paraíso soñado.
Cuando entendamos que el mundo es de todos vamos a saber convivir, saber amar, apreciarnos, si entendiéramos el poder que tiene la unión, la unión nos haría indestructibles y el respetar al prójimo nuestra identidad. X

 

INDIGNACIÓN

Apenas escucha que su hermano, único familiar, está haciendo trámites para quedarse con la herencia de los suyos a escondidas, no lo acepta. Mete las manos al fuego por él

Se remueve el cuello de la camisa para mostrar su descontento a su amiga fiel que le cuenta la verdad, esta creyente confía que su oyente hará algo al respecto, entendiéndose la arriesgada de pellejo de poner una amistad en riesgo por su alto grado de lealtad.
Insiste en que su hermano no es así.

Los ánimos cambiaron y la amistad no volvió a ser la misma, metió las manos al fuego por su hermano, lo cierto es que resulto ser así tal y como le había contado su amiga, la decepción fue inminente y eso pasa cuando metemos las manos al fuego muchas veces por las personas equivocadas, ocurre que nos quemamos. x

Johanna Rodríguez
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