Traigamos el Thanksgiving

Ana María Abello

@aniabello_r

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No es casualidad que aquellos países cuya cultura conoce el valor del agradecimiento con respecto a lo poco o mucho que se tenga existe una mayor tendencia al progreso colectivo. Cualquier cantidad de libros y documentales como El Secreto recalcan la importancia de vivir en un eterno estado de agradecimiento para así atraer más cosas buenas a la vida. En uno de los pocos festivos que hay en los Estados Unidos, el Thanksgiving o Acción de Gracias, las familias se reúnen alrededor de una cena de pavo, salsa de arándanos, pastel de calabaza y otras delicias para darle las gracias a la vida por todas las bendiciones recibidas. Fácilmente se podría decir que esta festividad supera a la Navidad porque al no ser de carácter religiosa no es excluyente y todos, sin excepción, tenemos amplias razones para estar agradecidos aunque sea por lo más mínimo como el estar vivos y tener ojos para poder leer este artículo.

Las sociedades tienen una consciencia colectiva que los define. Así como los norteamericanos son agradecidos y nunca olvidan a los que los trasgreden, el colombiano tiende a ser desagradecido y olvidar fácilmente quiénes han traído beneficios para el país y quiénes lo han perjudicado. Es así que pasan cosas como que un conductor de taxi me dijera la semana pasada que lo que necesitaba Colombia era volver a la época del terror de Pablo Escobar para que veamos verdaderos cambios, que nuestro sistema de educación fue creado para educar a esclavos, que Álvaro Uribe cuando fue gobernador creo la Ley 100 y que no veía la hora de verme en noticias RCN llorando porque no me atendían en la EPS, no sobra decirles que me provocó tirarme del taxi no sin antes avisarles a mis seres queridos que si no volvía a aparecer era porque el adoctrinado demente me había hecho algo. Con ese hombre gasté saliva al intentar explicarle que la época de Pablo Escobar fue nefasta, que Álvaro Uribe fue ponente de un proyecto de ley del gobierno Gaviria y que los gobernadores no hacían leyes, que nuestro sistema de educación pública tiene como mayor falencia a Fecode cuyas ideas de izquierda envenenan a la juventud y que por lo menos sea agradecido que hay EPS porque en el sistema anterior lo único que había era el Seguro Social al que podían acceder las personas que se encontraban trabajando. Inclusive le dije que cuando yo nací mi padre se molió trabajando durante esos nueve meses de embarazo para pagarle al médico para que no me tocara nacer en una clínica del Seguro Social. No les puedo explicar la cara de odio de ese taxista al explicarle que los beneficios tributarios a las empresas trae inversión que a su vez se traduce en más empleos reactivando la economía. Y llegué a pensar que me iba a pegar cuando le dije que si él montaba una tienda y empleaba a 3 personas, eso no quería decir que se estaba aprovechando de ellas al quedarse con las ganancias porque la inversión y el riesgo lo estaba asumiendo él y que si sus empleados algún día le decían que tenían la expectativa de repartirse las ganancias entre todos, lo más seguro es que cerraría la tienda para abrirla en otro país. Por último le dije que la economía es como andar en un carro en una autopista, si ésta se encuentra en malas condiciones: con huecos, con personas cruzándose por lugares no permitidos y sin carriles demarcados, necesariamente se tiene que ir a una menor velocidad. Por el contrario, si la autopista está en buen estado, ese carro va a toda. Mientras le explicaba todo esto a ese hombre, él no capó hueco en la calle – probablemente porque el taxi no era suyo –. 

Los norteamericanos son agradecidos y nunca olvidan a los que los trasgreden, el colombiano tiende a ser desagradecido y olvidar fácilmente quiénes han traído beneficios para el país y quiénes lo han perjudicado. Clic para tuitear

En Colombia no somos agradecidos, esa es la triste realidad. Yo no quiero confundir agradecimiento con resignación. Una sociedad que avanza tiene como común denominador siempre querer más, pero no a costa del otro sino del esfuerzo propio. Me encantaría que los colombianos adoptáramos la costumbre gringa de ser agradecidos porque eso tal vez evitaría tanto descontento e impulsaría las ganas de conseguir más. Estas líneas se las escribo a pocas horas de compartir con mi familia una cena para agradecerle a la vida todas las bendiciones recibidas. Gracias.

Ana María Abello Restrepo
Acerca de Ana María Abello Restrepo 34 Articles
Ex candidata al Senado por el CD, columnista de opinión.