Tuve Un Sueño

ORLANDO ABELLO MARTÍNEZ-APARICIO

@orlandoabello

Tuve Un Sueño Columna de Orlando Abello Martínez-Aparicio Clic para tuitear

Parafraseando al Dr. Martin Luther King, mártir afroamericano y líder de la igualdad y confraternidad racial en los Estados Unidos en su emblemático discurso pronunciado el 28 de agosto de 1963; yo también tuve un sueño. Sucedió la noche en la víspera de las elecciones regionales.

Soñé que me disponía a votar el domingo 27 de octubre, cuando mi hija Ana María me advirtió, ojo papi, la jornada electoral ya no es, como antes, el domingo, sino mañana lunes 28 de octubre, día hábil conforme lo dispuso la nueva reforma electoral.

Y agregó, aunque tú siempre has sufragado desde que tienes edad para hacerlo, no sobra recordarte que el voto ahora es obligatorio. ¡Justo como yo siempre lo propuse!, alcancé a balbucear.

Y agregó, aunque tú siempre has sufragado desde que tienes edad para hacerlo, no sobra recordarte que el voto ahora es obligatorio. ¡Justo como yo siempre lo propuse!, alcancé a balbucear. Clic para tuitear

¿Me llevas?, le pregunté, y me respondió discúlpame que no pueda hacerlo, porque salgo a una entrevista laboral, pues me ofrecieron un importante cargo en la administración pública y no puedo dejarlo escapar, sabes cuánto he esperado por esto. 

Tranquila, nenita, le contesté, me complace mucho y muy merecido, bastante que has trabajado por la causa y tienes talento y calidades excepcionales para desempeñarte con lujo de competencia en cualquier cargo, ya sea en el sector público o privado. 

Sin embargo me surge una duda, le pregunté antes de despedirnos, ¿están abiertas los despachos oficiales hoy día de elecciones? Claro papi, es un día hábil común y corriente, todas las oficinas públicas y privadas, los colegios y las universidades, el comercio y la industria están abiertos. 

Simplemente el ciudadano va a votar en los sitios habilitados y lleva la constancia expedida por la Registraduría la cual están obligados a aceptar como causa legitima para ingresar con algún retraso a su sitio de trabajo y/o centro de estudios. ¡Qué maravilla! – le dije.

No te preocupes, agregué para tranquilizarla, yo me las arreglo, pediré un Uber porque me imagino que en día de elecciones el transporte público literalmente no existe. Todos los buses y taxis están contratados por los candidatos. ¡Nooo, Papi! -replicó Ana María- ¿acaso no sabes que la reforma política estableció transporte público gratuito en todas las rutas durante la jornada electoral que, dicho sea de paso, se extendió de 7am a 7 pm. El Transmetro y los buses urbanos te llevan cómodamente y gratis durante todo el día en todas las rutas que requieras. El Estado asumió este valor como parte de la financiación de los costos electorales. ¡Fantástico! pensé con incredulidad.

Sentado en la silla del Transmetro y disfrutando del aire acondicionado y demás comodidades del sistema pregunté a un vecino que me encontré en la ruta a mi puesto de votación. Hola Andrés explícame algo: si el voto es obligatorio, las elecciones en día hábil y el transporte público es gratuito, ¿cómo se las arreglan los candidatos para conducir a sus electores cautivos a las urnas? ¡Nooo, Orlando!, exclamó el amigo; ya eso no es posible. La reforma acabó con la compra de votos pues resulta imposible controlarlos. Cada quien va por su propia cuenta a votar y a la hora que mejor le quede. El voto es por primera vez libre. ¡Por fin tenemos una democracia real, en reemplazo de la democracia simplemente formal que nos regía!, le dije, eufórico

Mientras nos transportábamos, Andrés -un profesor universitario, abogado e historiador y amigo- me aclaró muchas de los temas contenidos en la reforma: financiación estatal de las campañas y prohibición de recursos privados en las misma; voto automatizado; listas cerradas; abolición de la inscripción previa para votar (lo cual se había convertido en el pago de la cuota inicial de la compra de votos). Las personas ahora -me dijo- están registradas en su dirección de domicilio, y si se mudan de ciudad o de residencia deben informarlo a la autoridad electoral y esta las reubica en el correspondiente puesto de votación para los siguientes comicios. La feria de los avales -complementó- es cosa del pasado. Los candidatos juran pertenecer al partido o movimiento político que los inscribe en el momento de aceptar su postulación y listo. Como era en tu época -agregó-. Lo recuerdo y entiendo perfectamente le respondí; sin entender ¡cuándo y en qué momento habían implantado la reforma que yo había soñado durante más de 30 años!

Me desperté feliz y dije a mi mujer: las elecciones no son hoy domingo, serán mañana lunes. Olga me miró sorprendida, me ofreció una taza de café que logró despertarme y me señaló el titular del periódico de la fecha: “La hora del voto local ha llegado”. 

Y volví a la triste realidad: los buses cargados de electores comprados traídos del sur a sufragar en el norte; pasajeros que se bajaban desubicados con calcomanía pegadas en la palma de la mano, para recordar el símbolo y el número de “su candidato”; el anacrónico sistema manual de votación en plena era digital; los 16 delitos electorales manoseados sin escrúpulos por partidos y candidatos en el discurrir de las etapas: pre- electoral y electoral; y seguramente continuarán haciéndolo en la post electoral (al fin y al cabo son conductas de tracto sucesivo).  En fin, de nuevo, ¡la odiosa ostentación del billete que todo lo puede y todo lo compra!

Cerradas las votaciones nos imbuimos ahora el ritual de escuchar -con algo de masoquismo- las consabidas narraciones de la “patriótica jornada democrática”, y la entrega de los resultados electorales. 

Ojalá que entre los que resulten elegidos se cuelen unos – ¡ojalá muchos! – de los buenos. Personas ajenas a las prácticas de la corrupción electoral – ¡Que los hay! -… y ojalá también el gobierno del presidente Duque se pellizque y lidere, de una vez por todas, una verdadera reforma electoral que obligue a nuestra querida patria a hacer el tránsito Clic para tuitear

Orlando Abello Martinez-Aparicio
Acerca de Orlando Abello Martinez-Aparicio 27 Articles
Doctor en Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Cartagena. Especialista en Derecho de Sociedades de la Universidad Javeriana. Ex Embajador de Colombia en Canadá. Ex Registrador Nacional del Estado Civil. Ex Congresista. Miembro de la Academia de Historia de Bogotá y de la Sociedad Bolivariana. Abogado asociado en la firma De La Espriella Lawyers Enterprise. Árbitro en las Cámaras de Comercio de Bogotá y de Barranquilla.