Un bolero con Robespierre

JIMMY HERNÁNDEZ

Un bolero con Robespierre

@JimHernandezG

Un bolero con Robespierre. Columna de Jimmy Hernández Clic para tuitear

Una investigación contra un expresidente y un representante a la Cámara con pruebas que por su falta de consistencia serian rechazadas hasta por un estudiante de primero de Derecho. Un Tribunal paralelo que después de seis meses todavía no opera, y cuya prueba de fuego es decidir si un delito fue antes o después. Y no ha podido determinarlo. Un excandidato que desobedece, como lo ha hecho en otras ocasiones, el mandato de una autoridad judicial, para lo cual se ampara en argumentos futiles.

¿Todos hechos inconexos? ¿O pudieran ser síntomas de un padecimiento? Síntomas que ya vivieron otros procesos y síntomas que en su momento indicaban el debilitamiento del régimen que desembocó en la Revolución Francesa.

Si hay  un personaje histórico que sea identificado con la Revolución Francesa ese es Robespierre. Y no precisamente por sus aportes ideológicos, o por el contenido de sus propuestas o las reformas que introdujo al Antiguo Régimen. O por sus discursos o aportes en la Asamblea Nacional, porque  no formó parte de esta. Ni siquiera es recordado entre los primeros o principales del Club de los jacobinos, sino hasta ya avanzado el proceso.

A el se le suele ubicar entre los mas radicales de los jacobinos. Sin embargo,  no dudó en aliarse con moderados como Danton  — al que después hizo guillotinar: “Acaso lleva uno la patria en la suela de los zapatos” – para predominar sobre el ala aún mas radical de Hebert, que se había convertido en hombre fuerte de los jacobinos radicales luego del asesinato de Marat.

Robespierre es recordado, o mas bien, identificado por una época de la Revolución denominada “El Régimen del Terror”. Encabezó un grupo que asumió la dirección de la revolución, y de Francia, denominado: El Comité de Salud Nacional. Desde ese Comité la Revolución devoró a sus propios hijos. Según algunos hasta 10.000 ciudadanos, por las mínimas sospechas, fueron calificados de enemigos de la revolución y guillotinados. La revolución finalmente concluyó con  el golpe del 18 de brumario que llevó a Napoleón al poder.

Doscientos años después de la Revolución, las ideas que la inspiraron conservan su vigencia. Pero Robespierre pareciera estar vivo o, por lo menos, el fantasma de Robespierre sobrevuela sobre cada intento revolucionario. O si no, miren todas las revoluciones y su secuela de purgas y muertes en aras del sueño revolucionario. Stalin; Mao; Fidel Castro; Pol Pot; o la saga de los Kim en Corea.  Estos personajes contabilizan alrededor de 100 millones de personas asesinadas para asegurar el triunfo de la revolución con un mismo libreto.  La creación de un eficiente aparato de vigilancia política y unos Tribunales que obedezcan al espíritu de la revolución .

En la isla mayor de las Antillas, Fidel Castro logró instalar una revolución en la que con todo rigor impuso el esquema revolucionario, combinando el tradicional ritmo antillano del bolero o del son – la parte romántica de su revolución que enamoró a muchos jóvenes ilusos – con la eliminación de la oposición política a la que sentenció al paredón, con la misma severidad con que Robespierre eliminó a los enemigos de la Revolución Francesa.

La isla y su líder durante años fueron el cruce de caminos de los revolucionarios latinoamericanos. Desde allí se fraguaron grupos, se entrenaron combatientes y se dotó a las fuerzas que perseguían el sueño que Castro había logrado. Cuba era un exportador de su revolución, y para las huestes  insurgentes del continente la isla su referente. Y  el experimento cubano el camino.

Los ejemplos chileno o nicaragüense demostraron que el libreto no se había perfeccionado. Pero, con la victoria de Chavez en Venezuela, por la vía electoral, se probó con éxito una variante del modelo cubano de la toma armada del poder: La vía que se había debatido en el Foro de Sao Paulo, inspirado en el pensamiento de la penetración cultural de Gramsci. Sin embargo, una vez conquistado el poder, las líneas de acción del modelo cubano continuaron aplicándose con la brutalidad del régimen castrista.

En Venezuela se ha implantado con todo rigor un “régimen de terror”. Las torturas, persecuciones, encarcelamiento  y asesinatos de opositores son la fórmula de la dictadura inspirada en el libreto importado de Cuba.

En Colombia se vislumbra el incubamiento de un Robespierre. Por lo pronto, las instituciones y las fuerzas institucionales lograron detener el intento de convertir al Tribunal concebido en el Acuerdo en instrumento para procesar a quienes se han interpuesto al proyecto revolucionario. Pero, también, el desacato a las decisiones judiciales y otros gestos autoritarios hacen prever que el fantasma del despiadado francés sobrevuela los Andes.

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