Un congresista muy al estilo de Pablo Escobar.

J. Sebastián Gutiérrez Herrán

@SebastianGutih1 

Un congresista muy al estilo de Pablo Escobar. Columna de J. Sebastián Gutiérrez Herrán. Clic para tuitear

No necesitó Zeuxis Pausas Hernández Solarte (más conocido con el alias Jesús Santrich)  de ningún tipo de extorsión, o de su “Jairo Ortega” para que le gestionara su escaño en el bicameral del congreso de la República Colombiana; No necesitó tantos esfuerzos como en su momento Pablo Escobar para enquistarse en las cómodas poltronas de la cámara de representantes, el camino ya estaba trazado y al parecer en este país es más fácil mover unos “kilitos” de cocaína a los Estados Unidos para ganar una curul ya sea en el Senado o la Cámara, qué realizar las múltiples hazañas electorales que muchos políticos honestos ( o más bien coherentes) hacen para ganar una curul allí. Es más fácil ahora pertenecer a una estructura criminal amalgamada con el mote de “política” para ejercer como político, que hacer la carrera completa por las vías de la legalidad.

Es más fácil ahora pertenecer a una estructura criminal amalgamada con el mote de “política” para ejercer como político, que hacer la carrera completa por las vías de la legalidad. Clic para tuitear

Seguimos en 1983.

El calendario que miró en estos momentos en la pared la sala de mi casa dice que es 11 de junio de 2019, aparentemente ya no es 1983, y se supone que ya no estamos en esos momentos de la historia donde las mafias, los carteles y demás estructuras criminales del tráfico de drogas se pelean esa fuerte pugna contra la institucionalidad del Estado por el poder y control político; Pero nada más alejado de la realidad. Los carteles tuvieron procesos históricos los cuales decantaron en las últimas décadas en una amalgama particular que terminaron en síntesis siendo parte de las FARC, también quienes eran enemigos hoy terminaron siendo amigos en grupos en los cuales negocian con el producto estrella de la criminalidad (la cocaína) y tienen intereses políticos similares; Todos ellos confabulados para hacer del Estado de Derecho, su ramera personal, a la cual pagan por sus servicios en cual quiera de sus tres ramas, legislativa, ejecutiva o judicial.

En el mundo de la literatura universal algunas obras tienden a ser paradójicas y ambiguamente comparativas, leía hace poco un artículo de la BBC qué decía qué 2019 era el 1984 de la famosa obra del escritor y periodista George Orwell. No quiero caer en guiar estas letras, este artículo en un drama comparativo con tintes distopicos (al estilo de Ricardo Puentes) ya qué la naturaleza que me mueve hacer esta columna tiende más por una paradoja real y no tan dramática en el terreno de la ficción, ya que lo que estamos viviendo en Colombia actualmente no es ni una ficción ni un drama salido de un mundo surrealista, es toda una tragedia real y objetiva qué se observa tanto en las esferas más altas de la institucionalidad del Estado, como en las relaciones más simples de la ciudadanía de a pie.

Qué nos guíe la razón en el debate, El caso de Álvaro Uribe Vélez.

Vemos todos los días en redes sociales, como algunos sectores sociales y políticos debaten sobre un asunto tan tenso como el narcotráfico en el ámbito político. Muchos con argumentos laxos e insulsos desacreditan la labor política de senadores como Álvaro Uribe Vélez por un supuesto pasado ligado a “pablo Escobar” y al cartel de Medellín, simplemente por justificar algunos otros que evidentemente si han trabajado con ese nefasto negocio de las drogas para ocupar cargos políticos, como el caso Julián Gallo Cubillos (alias Carlos Lozada o “tornillo”) y el tan famoso actualmente Jesús Santrich, ambos de la estructura narcoterrorista FARC. Argumentos van y vienen de diferentes espectros, lo claro acá es que los argumentos que pretenden enmasillar la honra del Senador Álvaro Uribe Vélez terminan siendo más producto del desconocimiento que de hechos objetivos, facticos y avalados por la historia. Dicen entonces como argumento supuestamente “objetivo” que el Senado Uribe era quien ayudaba a Pablo Escobar a mover en sus avionetas la cocaína que tendría como destino los Estados Unidos de América, y encuentra uno  a la luz de elementos claros (como el decreto 2303 de 1981, cartas de vuelo, declaraciones) que nada más alejado de la realidad ya que el anterior director de la aeronáutica civil había sido asesinado y en el momento en que entra Álvaro Uribe Vélez a ocupar el cargo de director de la aeronáutica civil su cabeza también tenía un precio, y fue perseguido por su tenacidad frente a ese flagelo del tráfico de drogas.

Por dichos asuntos el honorable Senador Álvaro Uribe Vélez pidió qué la procuraduría le investigara, el ente de control no encontró mérito alguno para atestiguar en contra del Ex presidente, caso similar a sucedido con la corte suprema de justicia quien ha adelantado investigaciones en las cuales no ha encontrado en supuesto vinculo de Álvaro Uribe con el narcotráfico, la conjetura es simple, cuando uno nada debe nada teme, y sólo la verdad se vislumbra cuando alguien es inocente, de lo contrario esa supuesta alianza hacia mucho rato hubiera salido a la luz pública, por lo tanto ello no es más que un elemento de debate sucio para desprestigiar y encaminar el debate político por los atollados caminos del lodo y la deshonra.

Narcotraficantes de verdad, la Hipócrita cultura de las Drogas.

No es la primera vez que este país tiene como vivencia la terrible experiencia y el funesto espectáculo de ver a un narcotraficante de verdad, en el congreso de la república, por algunos periodos no sólo desde las épocas de Pablo Escobar esta clase de personajes se han sentado allí, por periodos cortos, o sólo a dar un “discursito” como momento más de espectáculo que propiamente de política práctica. Hoy por hoy son más de uno los que tienen sus manos untadas de pasta de cocaína y están allá sentaditos, muy bien acomodados y cómodos en el recinto del Senado y la cámara. Al parecer para el estado y la opinión publica este ya es un hecho muy normal, “somos civilizados”, muy sofisticados, muy tolerantes, muy “Europeos”; Tristeza da saber las miles de vidas que se han sesgado por este drama tan terrible como son las drogas y todo lo que contenga su miserable vestigio, soldados, policías, civiles, familias enteras que han perdido a sus seres queridos por este flagelo. No sólo es un asunto de sumar con muertos en una calculadora y echarse a llorar, los muertos en vida que hoy por hoy dependen de sustancias como consumidores de este producto demoniaco como lo son las drogas se cuentan por miles en nuestro país, les vemos en los parques, las universidades, los espacios públicos. Y cada madre y padre en las familias colombianas tienen que soportar ver a sus hijos en casa consumados por ese mal tan terrible como son las drogas.

Si no hemos tocado fondo estamos muy cerca, este problema ha consumado la moral de la sociedad colombiana, la ética de cada individuo que padece de este mal de saludad publica; Y ni que decir de las instituciones, la cultura, estamos sumergidos en una vorágine insaciable que parece no tener fin, y que arrastra con todos nosotros a un abismo muy propio de las clásicas tragedias griegas, sabemos de antemano que vamos al abismo y no hacemos nada por frenar este mal tan terrible, ¡despierta Colombia que aún no es tarde!

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J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 37 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.