SER EL MEJOR CUESTA, y no se logrará durmiendo hasta el medio día, viendo fotos de cómo les gustaría ser o copiando los malos hábitos y costumbres de quienes los preceden. Clic para tuitear

«Luchen por sus vidas antes de que sea el trabajo de alguien más».

Emma González, 18 años.

 

La presión, que para las personas es vista como el punto más terrible de su existencia, donde las lagrimas no cesan, los gritos de la mente despiertan ese cansado cuerpo a las tres de la mañana, aumentando el dolor en el transcurso del día por la falta de sueño, podría ser un lindo cuento sobre los jóvenes en Colombia. Pero no. Estos queridos jóvenes durmieron bien descansaditos hasta las diez de la mañana y doce del medio día.

 

Por consiguiente, en decepción quedaron las votaciones del 5 de diciembre donde tan solo el 10% de los votantes entre 14 y 28 años asistieron al sufragio, demostrando sin duda que los activistas de las recientes marchas y manifestaciones no están tan enterados del significado de una República Democrática.

 

Dentro de las tantas entrevistas que realizaron a los participantes de dichas marchas, la poca claridad que demostraron sobre la realidad económica, educativa y financiera en Colombia dejaron por sentado que “Vicente va pa’ donde va la gente”, o en otras palabras, la emoción que viven los jóvenes en la vida se diferencia grandemente de tener un apasionamiento por la misma, actuar por impulso y en multitud es uno de los pilares que los representa, pero ser apasionado por un tema implica conocerlo y esto no lo están demostrando.

 

Sin ser la intención de este escrito ser despectiva, la lectura de la realidad desde esta perspectiva manifiesta que la política se quedó sin favorabilidad por parte de los que no tienen intereses “directos” en ella.

 

El control que han ejercido y ejercen los gamonales ha manchado sin duda el ejercicio político que al mencionarlo trae a la imaginación manipulación, conspiración, deslealtad y ese popular refrán de los abuelos “el vivo vive del bobo”.

 

¿Sucede esto en Colombia? Cada quien tendrá su respuesta, sin embargo, desilusiona mucho que la esperanza en las nuevas generaciones se marque dentro de la corrupción de los manchados, de personas jóvenes que se desentienden de decisiones nacionales que afectarán directa y personalmente sus vidas, y/o que se dejan encasillar, y tras del hecho hacen alarde, de ser los perdidos, los que no tienen argumentos, los que se dejan llevar por las redes sociales, los que no podrán salvar el mundo en 100 años porque todos se volvieron influencer, instagramer, youtuber, tiktoker, entre otros dichos y etiquetas que se hacen a la juventud, lamentablemente porque poco a poco escuchan, creen y se convierten en esos seres que sirven para nada.

 

Es así que la presión, en vez de arruinar a las personas las catapulta al éxito. ¿Dónde está el éxito de los jóvenes del siglo XXI? Pues sí está, es variado, es más rápido, es consciente y va al grano.

Sin perder tiempo, que esta juventud deje de encasillarse en los dichos de quienes no se encuentran en sus zapatos y saquen el pecho por esta generación que tiene todo para ser la mejor.

 

Pero que tengan en cuenta que SER EL MEJOR CUESTA, y no se logrará durmiendo hasta el medio día, viendo fotos de cómo les gustaría ser o copiando los malos hábitos y costumbres de quienes los preceden. La presión es una herramienta a favor de la persona que siendo utilizada bajo control materializará las metas con las que soñaba, el primer paso será detener ese pensamiento de que otra persona es la responsable de su vida o, más fantasioso aún, que  un político que piensa que imprimir billetes es la solución a la pobreza -tal cual lo hizo Venezuela-, les dará la educación y el cambio que tanto anhelan.

 

Mónica Johanna Pérez López
+ posts

Mónica Pérez

Emprendedora y Abogada.

Comparte en Redes Sociales