Una Generación de Imbéciles

Juan Camilo Vargas H

@JuanCVargas98 

Una Generación de Imbéciles Columna de Juan Camilo Vargas Clic para tuitear

Hillsdale College, mi alma máter y la brillante universidad en la que estudio, vivo y trabajo desde hace ya un tiempo, es un pequeño Colegio Mayor en el que la enseñanza está profundamente arraigada en la tradición de las artes liberales. Aquí, en el sur de Michigan, tan sólo a 17 millas del Estado de Ohio, y unas pocas menos del Estado de Indiana, se congregan entendimientos de todos los Estados de la unión norteamericana, además de unos pocos alumnos que venimos de otros países. Aquí, en un pueblo de poco menos de 8.000 habitantes y en donde pululan las granjas y los graneros, se respira la tranquilidad de la vida rural en una comunidad con profundos y sinceros valores cristianos. Aquí se toman la fe, los valores, los principios, las creencias, la ley y el orden siempre con seriedad y con poca flexibilidad. En este campus en el que pocas cámaras de vigilancia hay, las puertas de las habitaciones nunca están cerradas con el seguro puesto, se dejan los objetos de valor en las mesas de los salones y los espacios comunes sin que nadie tome lo que no le pertenece, aquí en este ahora otoñal paisaje universitario, me pierdo siempre en mis meditaciones y en la burbuja que esta bella realidad crea en mí.  

Rodeado de brillantes y ejemplares personas que cada día me motivan a crecer y a ser mejor en lo que hago, en lo que creo y en lo que quiero hacer más adelante, me hallo en eternas conversaciones sobre las «cosas altas», esas «higher things» que tanto nos proponemos buscar en este campus, donde lo verdadero, lo bueno y lo bello son fundamentales para llevar una vida humana completa. En una de las universidades más conservadoras del País, y me atrevo a decir que del continente, muchas veces olvidó, aunque debo aclarar que voluntariamente, la realidad del mundo, pero sobre todo, la de nuestro País, Colombia. Me sucede esto porque aquí suelen las personas estar adscritas a alguna de las muchas variantes de la derecha, pero incluso los pocos izquierdistas que se ven viven una vida con valores conservadores en donde la academia y los argumentos son elementales, construyendo un diálogo maravilloso y enriquecedor. Así que olvido la izquierda de nuestro País, tan mal guiada y tan siniestra, tan sucia y poco estética, triste y deplorable. Y esto no quiere decir que la derecha sea mejor, lejos está de serlo, pues es que ni siquiera hay derecha, pero la izquierda colombiana se nutre de resentimiento, ignorancia, inocencia e ingenuidad.   

Así que olvido la izquierda de nuestro País, tan mal guiada y tan siniestra, tan sucia y poco estética, triste y deplorable. Clic para tuitear

Aquí en mis pensamientos construyó castillos y edifico palacios en la mente, sueño con materializarlos, con servirle a la Patria y devolverle lo que me ha dado. Pero me veo interrumpido por los comentarios de dos mozalbetes conocidos de mi hermano, polluelos sin más experiencia que la de pasar cada fin de semana entregados a los placeres del alcohol, las mujeres y otros vicios de aquellos que destruyen nuestra juventud. Digo dos pero claro está que son más. Jóvenes que no pasarán los 16 años pero que ya han recorrido lo que nuestros abuelos no habían recorrido a sus 50, jóvenes que nunca se han preocupado porque no tienen comida sobre la mesa. Jóvenes que nunca han tenido que trabajar para pagar sus deudas o comprar la botella de aguardiente que les será vendida por un hombre sin escrúpulos ni valores y que sólo ve una transacción, muy propia de este sistema económico, en la que gana dinero a pesar de infringir la ley. Y es que me sorprende que de la mente de estos dos personajes salgan ideas tan peligrosas y nocivas para el bien de Colombia.  

No detallaré el incidente porque ese no es el propósito de mi columna, además no creo que dos pequeños idiotas útiles sean tan importantes como para darle trascendencia al asunto. La reflexión a la que me llevó este suceso fue la de evaluar los estándares y criterios que tiene esta nueva generación. Puede sonar a que el discurso de siempre no hace más que repetirse, pero ese no es el caso esta vez. Estas nuevas generaciones de jóvenes, desafortunadamente entre las que yo me cuento, de 30 años o menos, serán (y ya lo empiezan a ser) la razón de la decadencia y colapso de Colombia a futuro. Son generaciones sin identidad ni criterio propios, manipuladas fácilmente por un titiritero drogadicto y por una especie de Erzsébet Báthory homosexual y alebrestada que usa como combustible las acusaciones falsas de las que luego se debe retractar.  

Una generación débil, incoherente, insubsistente y que en vez de hallar y buscar soluciones sólo crea más problemas. Una generación suave y que no comprende las dinámicas de la fuerza, particularmente en una cultura y en un territorio como el nuestro. Una generación que cree que todo lo merece y que cree que todo tiene un precio y se puede comprar con la tarjeta de crédito que sus padres pagan para que a ellos nada les falte. Una generación a la que no se les enseñó que debían pensar, sino lo que debían pensar. Una generación inútil e inoficiosa, perniciosa, lujuriosa y llena de deseos terrenales para la que el espíritu no es sino algo que quizá exista o quizá no. Una generación profundamente materialista y desgraciada. Una generación, en palabras de mi hermano que muy bien lo explicó, de imbéciles.   

Sócrates explicó que cuando el mal se ha normalizado de manera escandalosa, hacer el bien se convierte en un acto de disidencia y que los demás ven con ojos de burla. En Colombia esto pasa, al menos, desde que tengo memoria, ¿díganme si esto no es síntoma de estupidez e imbecilidad?   

Una generación inútil e inoficiosa, perniciosa, lujuriosa y llena de deseos terrenales para la que el espíritu no es sino algo que quizá exista o quizá no. Una generación profundamente materialista y desgraciada. Clic para tuitear

Pero, como muy bien lo dijo José Antonio:  

 «Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas. Que sigan los demás con sus festines. Nosotros, fuera, en vigilia tensa, fervorosa y segura, ya sentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas».  

Y aquí seguiremos los buenos, preparándonos con la certeza de que ese nuevo amanecer vendrá pronto y la idea de una nueva Colombia se materializará, quizá Dios quiera que poniendo fin, de una vez por todas, a la abundancia peligrosa de esos imbéciles en nuestro País. 

Avatar
Acerca de Juan Camilo Vargas 48 Articles
Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria