Una imagen más fuerte y positiva dentro de la comunidad internacional y la “mala” reputación de Colombia (la Marca del País)

Martin E. Botero

@boteroitaly

Una imagen más fuerte y positiva dentro de la comunidad internacional y la “mala” reputación de Colombia (la Marca del País) Columna de Martin Eduardo Botero Clic para tuitear

Colombia no solo tiene mala prensa al exterior, sino que también sufre las consecuencias de una “mala” imagen internacional – la marca del país – que se ha formado durante las tres o cuatro últimas décadas. El vasto poder conseguido por las mafias del narcotráfico y la impunidad, la corrupción judicial y política, la trata de seres humanos, el terrorismo, la prostitución y la violencia, así como Pablo Escobar y la influencia de la serie ‘Narcos’ emitida por Netflix ha deteriorado de forma grave y duradera la imagen de Colombia en el mundo entero (la sospecha y la desconfianza que sienten respecto de los colombianos) y provocado un menoscabo de la credibilidad y de la reputación de la sociedad y de los ciudadanos en su conjunto y la percepción que se tiene respecto del país. Eso no podemos negarlo. Explicar Colombia a los extranjeros sigue siendo, probablemente, nuestro mayor reto, tanto a escala latinoamericana como internacional. Algunas veces resulta mucho más fácil hablar bien de la selección Colombia que de la Colombia, mientras que nuestros delincuentes no dejen de cruzar las fronteras nacionales.

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Conozco muy bien las susceptibilidades que rodean a este asunto. No podemos darnos el lujo de maquillar la deteriorada imagen del país, de correr un tupido velo sobre esta pérdida de reputación internacional y de confianza o de maquillar las estadísticas y la realidad (tanto si se trata de emigración ilegal y tráfico de droga o de seres humanos, inseguridad, crimen organizado, blanqueo de dinero o deterioro del medio ambiente) y fingir que este problema no existe, podéis estar seguros de que al exterior se reirían de nosotros y pasamos por la comedia, sería una muestra de altanería o incluso de arrogancia, además de ser un grave error. No podemos esconder la cabeza en la arena y pretender que todo va bien. Esta pérdida de imagen internacional ha aumentado constantemente con el paso de los años y fomentado una atmósfera (actitudes) de sospecha y desconfianza en los otros y ha resultado enormemente perjudicial para cientos de miles de trabajadores migrantes y sus familias legalmente residentes (o millones de personas), hombres de negocios, estudiantes e investigadores o simplemente turistas y las pequeñas y medianas empresas (personas jurídicas) por un lado, y por el otro las preocupaciones de los inversores en torno al Estado de derecho, el orden público, el crimen organizado y la infraestructura política dentro de la cual se le anima a invertir y el reto de la competitividad. En este campo intervienen múltiples susceptibilidades y cuestiones éticas, y está claro que algunas de ellas se abordan distintamente en los diferentes países en función de sus valores culturales. Nuestra credibilidad, prestigio, consideración y respeto se verá siempre más oscura y deteriorada si persisten los actuales niveles de producción de droga y cultivos ilícitos, la cultura generalizada de la impunidad y los graves problemas de corrupción y delincuencia organizada transnacional, incluidos la trata de personas y el terrorismo. La historia es importante porque puede ayudarnos a tomar decisiones acertadas sobre el futuro.

¿Cómo afecta eso a nuestra credibilidad? 

No existe, por supuesto, una respuesta fácil. Pero es precisamente nuestra imagen positiva y reputación de país las que nos dan la credibilidad moral necesaria para trabajar, viajar, estudiar y vivir en terceros países, representar al país cada vez mejor y ser la voz de los colombianos en el mundo o atraer la inversión exterior y aumentar la entrada de turistas. Hemos de tomarnos muy en serio la imagen exterior, la hostilidad cultural y actitudes de sospecha y desconfianza en los otros, así como las situaciones graves de violencia y discriminación que con frecuencia padecen muchos ciudadanos y que constituye una realidad firmemente establecida y, en particular, de la manera en que afecta en el ejercicio de las libertades que se les reconocen en la Constitución y los Tratados internacionales. El estado debe garantizar a todos los ciudadanos colombianos el de no sufrir discriminación por razón de la nacionalidad y de igualdad de trato, sino también todas las medidas que, mediante la aplicación de otros criterios de diferenciación, conduzcan de hecho al mismo resultado. No todos pertenecen al cuerpo diplomático y son titulares de un pasaporte diplomático, de servicio u oficial. No todos tienen doble o triple nacionalidad. También existe falta de información a los ciudadanos sobre los posibles remedios en caso de discriminación. Debemos afrontar esos retos para tranquilizar a nuestros ciudadanos y dar respuesta a sus ansiedades y aspiraciones.

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La imagen exterior de un país que está despegando en el mundo: «El Futuro de Colombia», para nosotros y para el resto del mundo

El Gobierno que está despegando se enfrenta a una pérdida de credibilidad externa, a una crisis de identidad, a una pérdida de valores y a un desencanto democrático: no tiene otra que trabajar para reestructurar la percepción que se tiene del país, corregir la imagen y fortalecer la reputación internacional en busca de liderazgo, apoyo y defensa de nuestros valores. Esto se produce precisamente en un momento en que se siente la imperiosa necesidad de un firme liderazgo internacional y de confianza mutua en el manejo de problemas comunes, nuestros compromisos, responsabilidades y principios. Debemos ser realistas y centrarnos en lo que es viable y no en lo que es ideal. El problema esencial es promover la credibilidad y el prestigio internacionales del País, lo que requiere un compromiso por parte del Gobierno a todos los niveles. Reforzar la imagen exterior de Colombia debe ser visto como una inversión a largo plazo, un reto o incluso una valiosa oportunidad en materia de protección y fomento de los derechos fundamentales, incluidos los aspectos de la cooperación policial y la actividad judicial, con respecto a las que existe una necesidad objetiva de garantizar que los derechos fundamentales de las personas acusadas o juzgadas, por ejemplo, se respeten plenamente. Ésta es nuestra obligación moral, nuestro deber ineludible, restaurar la imagen institucional de la Colombia en el plano internacional, disipar los temores e identificar cuestiones clave haciendo propuestas en los ámbitos de la política exterior para mantener una imagen sólida en los demás países y de los medios de comunicación internacionales. Se trata de un concepto sumamente importante, porque se refiere a la posición del país dentro de la comunidad internacional, el desarrollo de un nuevo servicio exterior con respecto a nuestros derechos fundamentales, que exigen atención y soluciones, y la cooperación en la política exterior del Gobierno. Amén de eso, devolver a los ciudadanos la fe y la confianza en el País. Nuestro objetivo debe ser que Colombia se haga atractiva para la inversión y que la competitividad y la inclusión social sean aliados, no rivales. Colombia necesita de nueva política exterior austera y moderna a la vez, que vaya acompañada de un acuerdo sobre los principios de buena gobernanza de los poderes públicos, entre los que se incluyen el de la responsabilidad y el de la transparencia -que pueden romper el círculo vicioso causado por los privilegios de sus funcionarios y los intereses que motivan su accionar -. Creo que una mejor regulación de este sector, junto con el fomento de una actitud entre los funcionarios de mayor disponibilidad hacia los ciudadanos, beneficiará no solo a todos los que trabajan y residen en terceros países sino también mejorará las condiciones de servicio y el servicio prestado al público – conectar a Colombia mejor con sus ciudadanos. Tengo grandes esperanzas de que nuestro nuevo presidente, el señor Duque, logre mejorar la imagen de la Colombia, así que le insto a armarse de valor e intentarlo. El Gobierno actual debe esforzarse más por mejorar la imagen y potencial de Colombia en el mundo y en crear una imagen de país (marca) más atractivo entre nuestros ciudadanos y en el exterior y un programa político que realmente anteponga los intereses de los ciudadanos. Muchas gracias por su atención.

Nota

Como en el amor, las palabras no bastan, hacen falta hechos y pruebas. Por ejemplo, en nuestro Comité de Voluntarios Italia Unión Europea a través de campañas y eventos hemos promovido una serie de encuentros con empresarios: la imagen de marca del país. En European Center for Transitional Justice asociación sin ánimo de lucro inscrita en el registro de transparencia de la Unión Europea nos ocupamos de ética empresarial, transparencia y corrupción para toda la comunidad europea o latinoamericana realizando consultorías de capacitación y servicios gratuititos u obsequiando materiales didácticos o libros al respecto. Los abogados de mi despacho internacional (italianos, españoles, etc.) semanalmente dedicamos espacio para informar los ciudadanos extranjeros sobre medidas y leyes anticorrupción, en particular de América Latina y el Caribe. El reciente proyecto lanzado por el Congresista de los colombianos al exterior Juan David Vélez titulado Colombianos Estrella es una forma práctica de contribuir a resaltar la imagen positiva del país al exterior.  Felicitaciones

Martín Eduardo Botero
Acerca de Martín Eduardo Botero 28 Articles
Abogado Europeo inscrito en el Conseil des Barreaux Europèens Brussels. Titular de Botero & Asociados, Bufete Legal Europeo e Internacional con sede en Italia y España. Letrado del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid. Presidente y fundador de European Center for Transitional justice y vicepresidente en la Unión Europea de la Organización Mundial de Abogados. Graduado en Jurisprudencia por la Universidad de Siena (Italia) con Beca de Honor y Licenciado en Derecho por la Universidad Católica de Ávila (España). PhD en Derecho Constitucional Europeo por la Universidad de Bolonia con Beca de estudio del Ministerio de Exteriores italiano y la Unión Europea. Colabora con universidades, institutos de investigación especializados y organismos de la sociedad civil en los programas de cooperación jurídica y judicial internacional. Consultor Jurídico independiente especializado en anticorrupción. Su último libro lleva por título “Manual para la Lucha contra la Corrupción: Estrategia Global: Ejemplos y Buenas prácticas”.