Una Justicia Fugaz

J. Sebastián Gutiérrez Herrán

@SebastianGutih1 

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Se ha vuelto tema no solo de académicos en esta país, sino más bien un asunto del imaginario colectivo y del ciudadano de a pie, el pensar en lo mal que está hecha la justicia de este país en todos los ámbitos, ya sea penal, penitenciario, constitucional etc.

Y Es que no es tema nuevo para muchos el asunto de una justicia laxa y sin sustrato jurídico claro, una justicia diseñada más para la criminalidad que para el imperio de la Ley como tal. Es desde allí donde pululan de manera casi que natural la lógica de la criminalidad de este país, ya que los criminales y delincuentes piensa que como la justicia no es lo suficientemente fuerte (en ningún sentido) pueden cometer sus fechorías de cualquier forma sin temor a la mano de la ley; esto es una verdad palpable, latente y que desenjalma el modus operandi del crimen en Colombia. 

Nada novedoso hasta aquí, puesto que como bien lo mencionaba es un tema de todo pelambre, y todos los ciudadanos de una u otra manera concluyen en lo mismo, la justicia de este país esta confabulada más a la lógica de la criminalidad que de la de los ciudadanos de bien, que pagan impuestos, que trabajan y que no comenten penas de ningún tipo. 

La Ley y el Orden

Constitucionalmente nuestro lema como Estado-Nación reza “Libertad y Orden”, pues bien al parecer solo la ciudadanía entiende la primera parte como imperativo y la otra como supeditada a esa primera, fatal error de nuestro Ethos como Estado-Nación moderno en aras de construcción ya que  el pensar de esa forma nos hace simplemente una ciudadanía que no dimensiona los efectos del “orden” de la Ley en sí y abala de una manera casi que fanática la libertad rayado en un libertinaje en el cual la gente piensa que se puede hacer cualquier cosa sin restricción alguna por parte de las autoridades. 

la justicia de este país esta confabulada más a la lógica de la criminalidad que de la de los ciudadanos de bien, que pagan impuestos, que trabajan y que no comenten penas de ningún tipo. Clic para tuitear

Es claro que los bandidos y el crimen de todo pelambre buscan siempre “pasar por encima de la ley”, haciéndolo de cualquier forma con tal de obtener sus fines nefastos. Desde crear un andamiaje jurídico propio como lo hicieron las FARC con la JEP, o como lo han hecho otros delincuentes escapando de las cárceles o comprando jueces, y abogados para reducir sus sentencias y sus penas. 

Sobre la efímera ley 

Bien lo he aclarado en los anteriores párrafos, acá en nuestro país la ciudadanía ve la ley conceptualmente no como algo firme, solido, estable, sino más bien todo lo contrario algo efímero, etéreo, fugaz, blando, que cualquiera en un determinado momento puede ajustar a su conveniencia para pasar por encima de ella. Lo expuesto en esencia de esta columna es un eslabón entre los imaginarios colectivos que se tiene de la justicia y la ley y lo objetivo que se puede observar de la misma, aterra entonces como vemos cada día la gente escapa de las cárceles de las maneras más absurdas, y de cómo hay penas para quienes no tienen crímenes tan grandes mientras a bandidos y criminales de alto pelambre les rebajan penas y simplemente no les dan cárcel como el caso de las FARC, esto ha indignado profundamente a la sociedad colombiana que pide una reforma estructural profunda de la justicia. 

Conjetura final:

Vemos entonces como cada día la criminalidad toma una imparable fuerza mientras que la justicia opta por resguardarse o venderse ante esta imparable fuerza de terror y sevicia que lleva consigo todo tipo de crímenes atroces. Vemos como desde todos los ámbitos delincuenciales el crimen crece desproporcionadamente mientras la justicia impávida observa casi que de manera pasiva. 

Colombia al parecer se acostumbró al terrorismo, al vandalismo, al robo, al tráfico de drogas, a la violación de menores, a la extorción, al secuestro entre múltiples delitos aterradores que vivimos cada día mientras que la estructura judicial y penal de este país al parecer permanece impávida y sin hacer aparentemente nada serio para mitigar esto. Los criminales andan sueltos y sin temor alguno a la ley, los que están capturados se fugan fácilmente de los sistemas penitenciarios, y los que están siendo procesados compran jueces y abogados para adaptar sus penas a su conveniencia, duele el país, duele la Ley, pero lo que más duele es que la ciudadanía siga anestesiada como si no pasara nada y naturalizando todas estas funestas practicas cómplices de la criminalidad que se han anclado en lo más profundo de nuestra cultura. 

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J Sebastian Gutierrez Herran
Acerca de J Sebastian Gutierrez Herran 51 Articles
Padre de Viko, nieto de Flaminio Herrán. Caldense por fortuna de Dios; Padre Manizaleño y Madre del oriente de Caldas. Coaching en Trabajador Social empresarial y organizacional. Tres años de experiencia laboral en el sector privado y un año en proyectos del sector público. Aficionado amateur de la filosofía-política, la Historia, la sociología el Derecho. Me gusta el cine clásico de John Wayne, Ford y Clint Eastwood. Amante de la música de Vikernes, Piazzolla y Antonio Aguilar.