Una realidad frustrante y un cuento corto | Johanna Rodríguez Clic para tuitear

Soy creyente de cuan poderosa es la unión y de los buenos liderazgos, creo firmemente que la tarea de un mandatario, líder político, de un alcalde, en nuestro caso la alcaldesa de Bogotá debe ser bueno.

Un buen líder político no busca solo lo suyo, la señora alcaldesa de Bogotá y sin dejar de lado a Daniel Quintero y el alcalde de Cali no han comprendido su capacidad de liderazgo, no han comprendido su liderazgo en las ciudades bajo su mando.

Un mal líder tiene la mente retorcida y con ella la capacidad de distorsionar en todo campo donde lo pongan, todo dado hacía el mal, fueron elegidos por los ciudadanos que creyeron en ellos, buscado con la elección de su mandato; cambio, progreso, protección; sus discursos fueron muy convincentes para aquellos incautos que aun creen en mesías políticos. Con esa terrible decisión se ha visto todo lo contrario.

Lo que han dejado firmes los mandatarios ya nombrados es que nunca estarán listos para tener el poder en sus manos, para dirigir una ciudad y mucho menos un país, el puesto que codician.

El pronunciamiento amañado de claudia López donde afirma que “la policía es una institución de asesinos” acompañando su discurso carente de sentido con unas cuantas lágrimas como buena manipuladora de la verdad, pidiendo un falso perdón, negando la muerte de policías y soldados por defender este país en manos de vándalos, delincuentes, también de esos que han caído en manos de guerrilleros y narcotraficantes hambrientos de poder. Yo creería que es a ellos que se les debe pedir perdón, a sus familias, a sus hijos que han quedado huérfanos, a sus esposas que han quedado viudas, ¿Dónde queda la igualdad que profesa la alcaldesa de Bogotá?
Será que los policías y uniformados no son colombianos, no son seres humanos, no son nuestros hermanos. Señora alcaldesa deje de manipular la información, comprendo que con esto lo que busca es; uno dividir al país, y dos y lo más importante tapar su incapacidad, tapar su mala labor en la alcaldía de Bogotá.

Generar caos, matar policías es una victoria para aquellos que se apoyan en la delincuencia, y es impresionante que sobre esa sangre derramada usted simplemente la pise para seguir abriéndose paso en su carrera política, solo una persona con la mente retorcida busca el mal para un pueblo, usted dice ser del pueblo, pero ha demostrado que no lo es, un verdadero líder no divide, no lleva a su gente al caos, a la destrucción, a colocar los unos contra los otros.

Usted y su incapacidad de cuidar su boca la dejan en evidencia como uno de los peores mandatos en la ciudad capital de Colombia, a veces me pregunto si es usted consciente del cargo que tiene, o simplemente su incapacidad de aquietar el alma y actuar con razonamiento la han dejado inestable para saber reaccionar frente a la problemática de Bogotana.

¿Cuándo usted va a pedir perdón a los familiares de los uniformados que han muerto en el trascurso de su mandato a causa de la inseguridad que usted ha ayudado a alimentar? O ¿Cuándo le va a pedir perdón a los padres de los niños que murieron en las ambulancias por los bloqueos irracionales de los manifestantes que usted defiende? ¿esa es su igualdad?

Las personas que gritan y manotean y nada resuelven mediante el diálogo racional son los que más dicen que son líderes políticos del pueblo, pero del pueblo no son, los líderes populistas como usted solo buscan lo suyo, yo solo espero que los pocos seguidores y adeptos que le quedan terminen de abrir los ojos y la vean como en verdad es, como una mujer que uso la fe de sus seguidores para traicionarlos estando en el poder. Porque los que votaron por usted creyeron que su mandato marcaría la historia para bien y lo único que ha dejado ver con su liderazgo que se guardara en la historia de Colombia como una de las peores alcaldías que ha tenido Bogotá.

Cuento corto

UN BUEN VICIO

Con el rostro sepulcral y la mirada puesta en la báscula, insiste:

Le dije que solo $2000 de carne, sáquele los $ 200 pesos.

El buen tendero le quita el trozo sobrante de la carne, pero entendiéndose que la perfección no está en el ser humano, le responde un tanto estresado:

$ 1800 vecina.

Completamente irritada, y fuera de sus casillas insiste en que le ponga en la báscula los doscientos pesos más, el tendero vuelve a corta, pero su valor no da exacto, un poco preocupado le vuelve a preguntar:

$ 2100, vecina, pero dejemos así.

La energúmena mujer sale sin llevar su pedido, y grita:

¡todo está caro, es imposible comer!

El tendero queda con la carne chicoteada por una de las más exigentes clientes del sector, solo que el tendero queda un tanto confuso al analizar que la mujer que se queja a grito herido pasa al frente a la cigarrería a comprar su cajetilla de cigarros.

Cada quien tiene sus prioridades, mira que las tuyas sean buenas.

Johanna Rodríguez
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