Una verdadera alianza por Colombia

Santiago Pérez Solano

Santiago Pérez Solano

“La conformidad es el carcelero de la libertad y el enemigo del crecimiento”

   John F. Kennedy

Después de una semana de reflexión con ocasión de la celebración de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, bastante limitada en la ciudad de Bogotá, teniendo en cuenta que quien gobierna la capital del país, al parecer, no comulga con la fe católica ya que nos privó de nuestros ritos y tradiciones. 

Si bien, hubo un espacio para la introspección espiritual, dispuse de un poco de tiempo para analizar el panorama político tanto nacional como regional, específicamente, el que se vislumbra en la ciudad de Santa Marta y el departamento del Magdalena, toda vez que, como es de conocimiento, las alarmas continúan encendidas ante la excesiva concentración del manejo de los recursos públicos en una sola persona, quien con poderes omnímodos dispone de los mismos sin control ni vigilancia alguna, ya que las circunstancias de pobreza y abandono en las que se encuentran esos dos entres territoriales nos lleva a presumir que el dinero de los samarios y los magdalenenses están cogiendo otro rumbo.

¿Y la Contraloría General de la República? Parece que igual que la Ley 80 de 1993, eso por allá no pegó.  

El 2022 será un año crucial para el futuro de los colombianos, teniendo en cuenta que la doctrina comunista de miseria promovida por Castro en Cuba y heredada por Chávez en Venezuela, avanza en el país a pasos acrecentados como resultado del falaz proceso de paz perpetrado por el expresidente Juan Manuel Santos, que trajo consigo el fortalecimiento de las FARC desde un punto de vista militar, económico, político y judicial, así como también, por la enseñanza, expansión y penetración de la filosofía marxista en el inconsciente colectivo de la juventud colombiana como resultado de la incansable labor de FECODE en escuelas y colegios públicos. 

Si hoy fueran las elecciones en Colombia, posiblemente el ganador sería el multimillonario comunista de nacionalidad italiana alias “Aureliano”, ex miembro del grupo criminal M-19, aliado del extinto cartel de Medellín, responsable de un sinnúmero de secuestros, extorsiones y asesinatos de lesa humanidad en el país. 

Con la llegada de las FARC al congreso de la república, el terreno político cambió ostensiblemente, además del lobby que realiza el expresidente Santos en gobiernos extranjeros con el fin de buscar consenso y respaldo para la implementación de los acuerdos de la Habana, entre esos, con el gobierno de los Estados Unidos, cuyo presidente viene ejerciendo presión continua y permanente para tales fines, no en vano el presidente Iván Duque fue citado a la Casa Blanca los días 23 y 24 de abril de 2021.

Para nadie es un secreto que el ex ministro de defensa de Álvaro Uribe Vélez, con el silencio y la astucia que lo caracterizan, viene moviendo los hilos del poder en el exterior y en el país con el fin de que el inquilino de la casa de Nariño en el 2022 sea un personaje afín al régimen de maduro y de la narcoguerrilla de las FARC, con el objetivo de allanar el camino para la implementación de los acuerdos negociados en Cuba y legitimar el Premio Nobel de Paz otorgado por el Comité del Parlamento Noruego en 2016, bastante cuestionado en Colombia, porque muy a pesar de que en Europa Juan Manuel Santos camina en alfombra roja, en su país carece de toda aceptación. 

En el pasado, el presidente fue quien dijo Uribe, pero como expliqué anteriormente, Juan Manuel Santos y las FARC alteraron el horizonte político nacional, razón por la cual, para el 2022 ya no bastará la sola venia del expresidente antioqueño, sino que es necesario la intervención protagónica de un importante sector de la costa atlántica vinculado con el empresariado y el sistema financiero. 

Para ser más claro, en la llamada centro derecha, con excepción de Tomás Uribe Moreno, no existe un candidato con la formación, los antecedentes, el éxito y el poder económico y electoral del ex alcalde de Barranquilla Alejandro Char Chaljub, máxime cuando hablamos de una figura que transformó positivamente a la capital del Atlántico, poniéndola al nivel de las ciudades más importantes de América Latina.  

Como señalé en días pasados, Barranquilla es un polo de desarrollo mundial, una ciudad atractiva para la inversión extranjera, organizada y con un alto crecimiento económico. Lo anterior, le otorga a Alex Char una ventaja descomunal sobre cualquier candidato antagónico de la zurda comunista radical, sin contar que el dos veces Alcalde de Barranquilla pertenece al grupo económico más importante de la costa atlántica, responsable de la generación de miles de empleos directos e indirectos.

Así las cosas, para las presidenciales del 2022, el expresidente Álvaro Uribe necesitará del respaldo del exministro Fuad Char Abdala, no como en otras ocasiones, sino con candidato propio y quién más que su hijo Alejandro Char Chaljub. 

Sin ánimos de generar molestia alguna, ni Rafael Nieto Loaiza, ni Oscar Iván Zuluaga tienen el carisma, los méritos como administradores, los votos y el imperio económico de Alex Char para enfrentarse a la izquierda y ganar la presidencia de la república el próximo año, por algo será que hace unos meses la prensa registró una importante reunión del clan barranquillero en la hacienda el Ubérrimo. 

Para nadie es un secreto que, si bien, el expresidente Álvaro Uribe Vélez es el hombre más importante de Iberoamérica, no es menos cierto que su imagen y su legado se han visto un poco afectados por la persecución de sus más enconados enemigos, incluso, al interior de la Corte Suprema de Justicia, donde varios de sus magistrados han demostrado una clara animadversión frente al estadista antioqueño. 

Son tediosas las comparaciones, pero los candidatos mencionados en líneas anteriores no cuentan con el activo político, económico y electoral de los Char de Barranquilla: son empresarios exitosos, transformaron una ciudad y un departamento, generan empleo, riqueza e inversión, tienen votos y Banco propio, frente a esto es imposible competir. 

En ese orden de ideas, para mí la dupla perfecta sería Tomás Uribe Moreno y Alejandro Char Chaljub, en caso de que el delfín del expresidente Uribe decida meterse al ruedo, si no, Char iría encabezando candidatura con Fico Gutiérrez, Dilian Francisca Toro o Enrique Peñalosa Londoño y el CD con Oscar Iván Zuluaga y Rafael Nieto Loaiza. 

De todas formas, se hace necesario que la centro derecha llegue unida en primera vuelta, con dos candidatos a presidente y vicepresidente con pulmón financiero y electoral, y los únicos que reúnen esos requisitos son Tomás Uribe y Alejandro Char, toda vez que, las FARC (Comunes, Decentes, la UP y los alternativos) entrarán en la contienda política con Nobel, plata, armas, votos y un tribunal de impunidad, sin contar el apoyo de países extranjeros como el vecino.   

Hasta aquí, lo que atañe a lo nacional. 

Respecto de la ciudad de Santa Marta y el departamento del Magdalena, la única forma de recuperar ese territorio de la costa norte del país es a través de una coalición entre las distintas fuerzas políticas, económicas y sociales que permitan sacar un candidato o candidata con unas virtudes excepcionales que genere consenso y aceptación entre los samarios y los magdalenenses, y que asuma, a su vez, unos compromisos serios y responsables frente al progreso económico y social de la región. 

Santa Marta y el Magdalena deben tomar como ejemplo la ciudad de Barranquilla y el departamento del Atlántico, hacia allá deben dirigir la atención, con el objetivo de imitar sus buenas prácticas políticas e implementar el modelo de desarrollo de esa importante urbe. 

Como señalé en mi columna pasada, la perla del caribe cuenta unos antecedentes históricos, una envidiable posición geográfica y un extraordinario potencial humano para convertirse en una ciudad moderna, de cara al siglo XXI, pero se requiere compromiso y responsabilidad por parte de su dirigencia y sus empresarios. 

Por ende, a las ilustres familias de la tierrita no les queda otra opción que ponerse de acuerdo para trabajar mancomunadamente y trazar la hoja de ruta de lo que será una cruzada por Santa Marta y el Magdalena, la que se traduce en un importante acuerdo de cooperación con el fin de crear las condiciones necesarias para la recuperación de la estabilidad política y económica de la región, y que atañen a la solución de sus necesidades básicas en seguridad, inversión, generación de empleo, eficiente prestación de los servicios públicos, mejoramiento de la infraestructura vial, su calidad de vida, el manejo adecuado y eficiente del turismo y, por sobre todo, transparencia en la administración de los recursos públicos. 

El éxito dependerá, en gran medida, de una coalición fuerte y comprometida que involucre a todos los sectores de la ciudad y el departamento con el objetivo de recuperar el poder local y trabajar verdaderamente por el territorio, de lo contrario, la alcaldía y la gobernación, con sus recursos, seguirán en manos de la misma persona con las nefastas consecuencias que todos conocemos. 

Para culminar, aprovecho que aún nos encontramos en la semana mayor para traer a colación el siguiente pasaje extraído del evangelio de San Mateo, capitulo 7, versículo 16, que señala: 

Por sus frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de las zarzas?

¿Quiénes son y qué frutos produce(n) los que actualmente gobierna(n) Santa Marta y el Magdalena?

¡Ojo con el 2022!

Barranquilla es un polo de desarrollo mundial, atractiva para la inversión extranjera, organizada y con un alto crecimiento económico. Lo anterior, le otorga a Alex Char una ventaja descomunal sobre cualquier candidato antagónico. Clic para tuitear

 

Santiago Alfredo Pérez Solano
Acerca de Santiago Alfredo Pérez Solano 2 Articles
Santiago Alfredo Pérez Solano, nacido en Santa Marta, bachiller del colegio franciscano San Luis Beltrán, abogado de la universidad Sergio Arboleda de Bogotá, especialista en Derecho Administrativo de la universidad del Rosario, con más de 18 años de experiencia en el sector público y privado en las áreas de contratación estatal y defensa judicial.