Uribismo, Un Estilo de Vida

Hoffman Pacheco Gómez

Hoffman Pacheco

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Hoffman Pacheco

En los últimos días han aparecido en el firmamento político Nacional varios aspirantes a suceder al presidente Iván Duque, para ocupar la casa de Nariño como nuevo inquilino. Al ya eterno candidato Gustavo Petro, también está en lisa Sergio Fajardo; este último apareció dando una entrevista en un diario de circulación Nacional a la cual le dedicaremos varios párrafos de esta columna. De Petro ya se ha dicho mucho; que es un comunista aliado del chavismo, que tiene como modelo de Gobierno a Cuba, que acude a la lucha de clases para exacerbar emociones, sentimientos y odios; en fin, este personaje usa cualquier forma de batalla con el objetivo de lograr sus propósitos; todos sabemos que su forma de hacer política es ruin, baja y peligrosa; eso lo convierte en un perdedor seguro en la próxima contienda presidencial.

De la entrevista que dio Fajardo me llaman la atención varios conceptos esgrimidos por él. Por ejemplo, le pide sin sonrojarse al presidente Álvaro Uribe Vélez que se retire de la política porque su tiempo supuestamente llegó al final, y sentencia que el uribismo no ganara la presidencia en el año 2022. Tengo que reconocer que Sergio tiene un optimismo desbordado, el mismo que lo llevará sin dudas a una derrota estruendosa; el señor Fajardo está menospreciando la fuerza electoral más poderosa de los últimos 18 años en Colombia. Olvida el ex gobernador de Antioquia que la base y fuerza del uribismo radica en un convencimiento absoluto de los objetivos que marca el Dr. Uribe; pero además de un agradecimiento eterno, que lo lleva a ostentar una fortaleza demoledora que derriba como aplanadora cualquier obstáculo que se le presente en el camino. El uribismo es un estilo de vida; es un convencimiento en lo más profundo de cada uribista que sigue con firmeza el enorme legado de un hombre al que se le ve y se comporta como un adalid; un luchador que sin lugar a dudas se ha convertido en una muralla que obstaculiza la toma del poder por parte de ideologías humanistas, esas mismas que reciben poderosas inyecciones económicas de oscuros personajes como el magnate y multimillonario George Soros.  

Uno de los secretos que hace que el uribismo se mueva compacto, que trabaje como si estuviera en una partida de ajedrez, es el eterno agradecimiento que se tiene hacia el hombre que hizo posible hace casi 20 años que volviéramos a soñar como País. Los uribistas jamás olvidan que antes de la primera elección de Uribe Colombia era un estado fallido, estábamos cercados por un narcoterrorismo feroz, ese mismo que estuvo cerca de doblegarnos como Nación. El señor Fajardo a lo mejor no sabe que quienes vivimos en tiempos de bombazos, pescas milagrosas, secuestros y extorsiones propiciados por quienes hoy ostentan curules en el Congreso; les transmitimos a nuestros hijos y nietos la verdad sobre el legado uribista. Esa es una tarea que nos hemos propuesto quienes NUNCA más queremos pasar por las penumbras de una vida sin sentido y sin esperanza como la que vivimos por años los colombianos; pero tampoco queremos parecernos a nuestros vecinos venezolanos que en mala hora abrazaron un socialismo maldito, que los hizo pasar en pocos años de ser el País más rico del continente al más paupérrimo.

Colombia siempre ha estado en la mira del comunismo, es una cuestión de geopolítica latinoamericana. Desde los años 60s cuando el dictador Fidel Castro asumió en Cuba, empezó a alentar y patrocinar a las incipientes guerrillas iluminadas por un espejismo doctrinario de la antigua Unión Soviética. Colombia es la joya de la Corona, es el País que el comunismo global, ahora disfrazado de un socialismo decadente ha tratado de conquistar. Si Álvaro Uribe no hubiese aparecido en el firmamento político Nacional, posiblemente estuviéramos en las garras del socialismo. Esos pequeños detalles son los que el colectivo uribista JAMÁS olvida, y es a lo que los Petros, Fajardos y compañía nos quieren llevar. La fuerza uribista no olvida la traición de Juan Manuel Santos, están aún abiertas las heridas del robo descarado de un plebiscito que si se hubiera aceptado la voluntad de la mayoría nos hubiera unido más como País. Es claro que, para los uribistas, Sergio Fajardo representa las ideas del nefasto Juan Manuel Santos Calderón. Por ningún motivo el uribismo aceptara una nueva traición, y mucho menos a una persona que represente el legado de Santos. Lo que usted dijo en esa entrevista, su tibieza de carácter, pero sobretodo su antiuribismo, lo convierten en una persona muy alejada del estilo de vida uribista.

Hoffman Pacheco Gómez
Acerca de Hoffman Pacheco Gómez 38 Articles
Doctor en Divinidades, Licenciado en Teología, Capellanías y Defensor de Derechos Humanos con estudios en el Seminario Mayor Anglicano de Colombia Escuela de Teología y Ciencias Religiosas. Líder Social con más de 28 años de Servicio en varias Comunidades en Colombia. Conferencista y expositor bíblico con experiencia de más de 25 años en Colombia, Estados Unidos y otros países. Consultor y Asesor de empresas en los temas de crecimiento, superación personal y manejo de conflictos derivados de la relación familiar y laboral. Ha estado residenciado en Colombia en las ciudades de Barranquilla, Medellín, Sincelejo, Bogotá. También en Lima- Perú y en los Estados Unidos. Escritor, Director General de LAN, Liderazgo de Alto Nivel. Presidente durante 12 años de Iglesia Centro Internacional de Alabanza Barranquilla. Certificado y ordenado como Pastor el 5 de diciembre de 1.999. Consejero familiar y en Adicciones. Terapeuta y Facilitador de Comunidades de adictos y Gestor de Convivencia Social del S.E.N.A. Experto en el tratamiento de adicciones y en resolución de conflictos familiares. Mi mayor habilidad es la enseñanza. He formado durante más de 25 años personas que sirven con excelencia en sus diferentes disciplinas de trabajo. Puedo ser profesor universitario en áreas afines a mi formación profesional. Soy experto en capacitación y superación personal profesional. Hoy en día dedicado a tiempo completo como conferencista invitado frecuentemente a los Estados Unidos y otros países a entrenar Lideres en iglesias cristianas. Asesor de comunidades cristianas y equipos de pastores y líderes para llevarlos a realizar un trabajo de excelencia en el ministerio cristiano de avanzada.