Vietnam, la Ley, el Orden y Colombia

Vietnam, la Ley, el Orden y Colombia

@JuanCVargas98

Vietnam, la Ley, el Orden y Colombia Columna de Juan Camilo Vargas Clic para tuitear

Empiezo por decir que los tiempos cambian, las generaciones se forman de manera diferente y los hombres conciben sus realidades históricas de acuerdo con la época en la que se encuentran sin dejar de tener un lazo que una sus mentalidades rebeldes y juveniles, inspirándoles la confianza necesaria para emprender gestas contra los molinos de viento opresores. La historia no es una secuencial repetición de sucesos con la misma forma, pero diferente contenido, sin embargo, es preciso entenderla, comprenderla y analizar los hechos que pueden explicar fenómenos del presente tras un juicioso análisis para trazar un paralelo entre situaciones que hoy padece nuestra sociedad.

Las imágenes que ya hacen parte de esta historia Patria, aunque poco importe en un País que sufre de amnesia crónica, muestran a un País sumido en el caos, en la anarquía, en la ilegalidad, la delincuencia, el terrorismo urbano, las ínfulas revolucionarias, la legitimización del delito en la protesta y la ausencia de autoridad en un Estado sin unidad que sólo se preocupa por embellecer lo exterior ignorando el contenido interno. Sobre lo que ha sucedido deben tomarse medidas, si se vuelve recurrente habrá que ser menos flexibles, y si perseveran los criminales en su jugarreta al terrorismo urbano, no puede nuestro Estado mostrarse débil y servil, sino que debe aplacar cualquier alteración al orden civil reafirmando su autoridad y amparado por el poder que concede la legalidad.

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La lección histórica que se puede encontrar, a modo de paralelo, está en el Estados Unidos de la guerra con Vietnam. No es por la violencia, no es por la necesidad o no de intervenir en un conflicto del que la nación americana posiblemente sólo veía oportunidades económicas a futuro, sino porque una generación logró poner a la ciudadanía en contra de las Fuerzas Militares, protagonizando desmanes en los que se acusaba hasta de asesinos de niños a los uniformados. ¿No es similar eso con lo que ha pasado progresivamente para poner al pueblo en contra de nuestro Ejército Nacional con la excusa de un pasado oscuro que escribieron oficiales y mandos corruptos? De la misma manera han sido los nuevos movimientos minoritarios en ese País quienes ahora tornan a esa ciudadanía hostil contra la Policía Nacional, demonizándola y aplicando el popular y desdichado adagio que reza «tira la piedra y esconde la mano».

Las generaciones que sucedieron la guerra de Vietnam, Woodstock y todo ese concierto de orgías, alcohol, narcóticos y marihuana, carentes de cualquier moral y entregados por completo a un nihilismo extraordinario, siguieron mostrando resentimiento y odio contra las instituciones militares. Las consecuencias se ven hoy en una sociedad fuertemente polarizada y que en gran parte se considera «anti-militar». Corremos ese riesgo aquí en Colombia si el Estado no logra mostrar su fortaleza ponerle orden a la Patria.

Si hay que declarar estado de sitio, que se haga. Si hay que infiltrar inteligencia en las Universidades públicas, que se haga. Si hay que seguir sacando el ESMAD a las calles para defender los derechos y las libertades de la sociedad, que los saquen. El pillaje y el terrorismo no pueden seguir opacando la protesta de unos jóvenes que quizá tengan razón, pero que por el resentimiento marxista de un semillero estudiantil pierden su voz en medio de la revuelta. La protesta se hace, pero bajo unas condiciones y sin delincuencia urbana, ahí tienen el ejemplo de las marchas que organizó el caudillo Jorge Eliécer Gaitán.

El pillaje y el terrorismo no pueden seguir opacando la protesta de unos jóvenes que quizá tengan razón, pero que por el resentimiento marxista de un semillero estudiantil pierden su voz en medio de la revuelta. Clic para tuitear

No sólo nos da este pasado un ejemplo de lo que pretenden las juventudes y del papel que debería desempeñar el gobierno, manejándose con mano dura, con comandantes capaces y con un ministro que sepa lo que está haciendo, sino que marca el camino a seguir. Ya veremos qué respuesta estatal ofrece el Presidente, pero la crisis hay que manejarla y se debe estar a la altura de las circunstancias, nos reunimos en torno al Gobierno para evitar un Woodstock en Colombia y corregir el camino de la juventud.

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Joven santandereano de nacimiento, Huilense por adopción. Estudiante de Política e Historia en Hillsdale College, ubicado en Michigan, Estados Unidos. Ganador de las becas “Hillsdale Merit Scholarship”, “Weber International Private Enterprise Scholarship” y “Gogel Scholarship, Werner J & Mar”. Caballero Andante, poeta inquieto, enemigo de la corrección política y defensor de la tradición moral y las buenas costumbres. Haciendo Patria